27 de junio de 2026

Argentina registra sus mayores importaciones en 22 años, con fuerte impacto en el empleo industrial

Expertos advierten que sin mecanismos adecuados de protección y políticas que fomenten el desarrollo industrial, esta ola de importaciones récord podría consolidar una profunda desindustrialización.

La economía argentina enfrenta un incremento sin precedentes en las importaciones, alcanzando niveles que no se veían desde hace más de dos décadas.

Según los últimos informes de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA) y la Asociación para la Pequeña y Mediana Empresa (Apyme) de Santa Fe, esta tendencia de apertura comercial, sumada a la apreciación del peso y la eliminación de controles arancelarios, está poniendo en jaque el empleo en el sector industrial.

En los primeros nueve meses del año, las importaciones sumaron US$ 57.503 millones, lo que representa un aumento del 30,6% respecto al mismo período del año pasado. En paralelo, las exportaciones crecieron solo un 7,5%, generando un superávit de US$ 6.030 millones, un 60% menor que en 2023. Este crecimiento en las compras externas se refleja en un incremento del volumen importado en bienes de consumo, vehículos automotores, combustibles y componentes para bienes de capital, en algunos casos con aumentos superiores al 80%.

El fenómeno se explica por la reducción de aranceles, la eliminación de licencias no automáticas y sistemas de control como SIRA y SEDI, que facilitaron una apertura comercial sin precedentes. Actualmente, las importaciones representan el 31% del PBI, el nivel más alto en 22 años, afectando especialmente a la industria local.

Sectores clave como el automotor, calzado, cárnico, línea blanca, maquinaria agrícola y materiales para la construcción muestran aumentos significativos en importaciones, con impactos directos en el empleo. Desde noviembre de 2023, se han registrado pérdidas de más de 12.400 empleos en Santa Fe, principalmente en cadenas productivas afectadas por la competencia extranjera, como línea blanca, maquinaria agrícola y automotriz. La gran mayoría de las bajas corresponden a pequeñas y medianas empresas, evidenciando el sesgo regresivo de la apertura.

El deterioro del mercado laboral y el cierre de empresas reflejan una tendencia que, según los analistas, reproduce patrones históricos donde la liberalización sin una estrategia industrial sólida termina por perjudicar al empleo y la producción local. La desaceleración en las exportaciones industriales, sumada a la competencia de productos importados, profundiza la crisis del sector.

La pregunta central es si Argentina podrá sostener una economía abierta sin sacrificar su tejido productivo y el empleo, o si será necesario implementar medidas que protejan a la industria nacional y promuevan una estrategia de sustitución de importaciones.

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