9 de mayo de 2026

Aracre respaldó la reforma laboral del Gobierno y advirtió que Argentina no crece desde hace dos décadas

El economista y ex CEO de Syngenta, Antonio Aracre, expresó su apoyo al Proyecto de Modernización Laboral impulsado por el Gobierno nacional y aseguró que la falta de crecimiento económico de los últimos 20 años explica gran parte de los problemas estructurales del mercado laboral argentino.

Ph: Agencia NA

En declaraciones a Radio Rivadavia, Aracre afirmó que la iniciativa oficial beneficiará especialmente a las pequeñas y medianas empresas.

En ese sentido, señaló que, si bien existen alrededor de seis millones de empleos privados registrados, hay otros ocho millones de trabajadores que se desempeñan en la informalidad como consecuencia del estancamiento económico.

“Argentina no crece hace 20 años y eso está directamente vinculado a la falta de productividad”, sostuvo. Según explicó, la reforma laboral forma parte de un paquete más amplio que incluye cambios impositivos y, en una etapa posterior, una reforma previsional, además de la estabilización macroeconómica lograda en los últimos dos años, según consignó la Agencia Noticias Argentinas.

Aracre también advirtió que los trabajadores informales no realizan aportes jubilatorios ni cuentan con cobertura de obra social, lo que afecta la sustentabilidad del sistema previsional. “Eso impacta negativamente en las jubilaciones y hace que no tengan el valor que deberían para que un jubilado pueda vivir razonablemente”, afirmó.

En ese marco, remarcó que uno de los principales objetivos de la reforma es incorporar al sistema formal a esos ocho millones de trabajadores. Si bien reconoció que el empleo genuino se genera con crecimiento económico, aclaró que muchas empresas que funcionan correctamente mantienen personal no registrado debido a los altos costos y riesgos legales que implica el blanqueo, especialmente para las pymes.

Por último, sostuvo que el proyecto apunta a reducir el riesgo jurídico y la litigiosidad asociada al empleo informal, facilitando la regularización laboral. “Tradicionalmente, los sindicatos han defendido a los seis millones de trabajadores en blanco, lo cual no está mal, pero quedan afuera los ocho millones que están en negro”, concluyó.

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