Amina Helmi, la astrónoma argentina que fue distinguida con el “Nobel” de la astrofísica
Esa búsqueda por reconstruir el “linaje” de la Vía Láctea es precisamente uno de los aspectos centrales de la trayectoria científica de Helmi.

Su investigación permite comprender que estudiar el universo también implica reconstruir su pasado a partir de señales que permanecen visibles miles de millones de años después.
La astrónoma argentina Amina Helmi fue distinguida con el Premio Kavli 2026 en Astrofísica, uno de los máximos reconocimientos internacionales en esta disciplina y considerada por su prestigio como un equivalente al “Nobel” de la astrofísica.
La científica compartió el galardón con los investigadores Vasily Belokurov y Rodrigo Ibata, en reconocimiento a sus aportes para reconstruir la historia y evolución de la Vía Láctea.
Nacida en 1970 en Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, Helmi se formó en la Universidad Nacional de La Plata y desarrolló posteriormente una destacada carrera académica en Europa. Actualmente reside en los Países Bajos, donde se desempeña como profesora de Astronomía en la Universidad de Groningen.
Su trabajo científico le valió el reconocimiento como una verdadera “arqueóloga galáctica”. El concepto resume una disciplina que busca reconstruir el pasado de las galaxias a partir de las huellas que dejaron sus estrellas. Para ello, Helmi estudia tanto los movimientos como la composición química de estos cuerpos celestes, utilizando esa información para identificar acontecimientos ocurridos hace miles de millones de años.
A partir de estas investigaciones fue posible aportar evidencia sobre cómo diferentes sistemas estelares fueron incorporándose a la Vía Láctea a lo largo de su evolución. En otras palabras, la galaxia que hoy observamos no habría surgido como una estructura completamente terminada, sino que se habría formado mediante procesos de crecimiento, interacción y fusiones con otras galaxias y sistemas estelares.
Una parte fundamental de este trabajo estuvo vinculada con la misión Gaia de la Agencia Espacial Europea (ESA), una ambiciosa iniciativa destinada a cartografiar la Vía Láctea con un nivel de precisión sin precedentes.
El enorme volumen de información obtenido por Gaia permitió analizar la posición, el movimiento y otras características de millones de estrellas, ofreciendo nuevas herramientas para reconstruir la historia galáctica.
Para Helmi, esa tecnología significó un cambio profundo en la manera de estudiar nuestra galaxia. En una entrevista publicada por la Universidad de Groningen en 2019, la científica comparó al telescopio espacial Gaia con unas “gafas” capaces de permitir una observación mucho más precisa del universo.
La astrónoma explicó entonces que uno de los grandes descubrimientos había sido identificar evidencias de que la Vía Láctea incorporó un enorme sistema estelar hace unos 10.000 millones de años. Pero, lejos de considerar ese hallazgo como el punto final, planteó nuevas preguntas: qué características tenía la galaxia antes de aquel acontecimiento, cuáles eran los procesos que dominaban su evolución y qué otros episodios contribuyeron a formar la estructura que conocemos actualmente.
