17 de junio de 2026

Algodonera Avellaneda: más de 200 trabajadores llevan siete meses sin cobrar el salario

La situación de Algodonera Avellaneda, una de las firmas vinculadas al grupo Vicentin, atraviesa uno de sus momentos más delicados. Más de 200 empleados permanecen sin cobrar sus haberes desde diciembre de 2025, mientras la incertidumbre sobre el futuro de la empresa mantiene en vilo a cientos de familias que dependen de la actividad de la planta ubicada en el norte santafesino.

El conflicto expone el impacto social de una crisis empresarial que se prolonga desde hace meses. La fábrica prácticamente dejó de operar en septiembre del año pasado y, aunque una parte reducida de la plantilla volvió a trabajar en abril, la mayoría de los trabajadores continúa fuera de la planta y sin ingresos regulares.

De una dotación cercana a los 330 empleados, apenas entre 100 y 120 retomaron tareas bajo un esquema de pagos semanales, mientras que el resto sigue aguardando una solución que no termina de llegar.

Desde el sindicato textil advierten que la situación se ha vuelto insostenible. Tras una entrega extraordinaria realizada en diciembre, la empresa dejó de cumplir con los pagos al grueso de los trabajadores. Siete meses después, la falta de respuestas concretas profundiza la angustia de quienes dependen de esos salarios para sostener a sus familias en un contexto económico cada vez más complejo.

Detrás de la parálisis productiva aparece un entramado financiero que condiciona cualquier posibilidad de recuperación. La empresa continúa inmersa en un proceso concursal marcado por una pesada carga de deuda y por la dificultad de alcanzar acuerdos con todos sus acreedores. El principal obstáculo sigue siendo la deuda mantenida con el Banco Nación, entidad que concentra gran parte de los compromisos financieros de la compañía y que rechazó las propuestas de pago presentadas hasta el momento.

La definición del conflicto quedó ahora bajo la órbita de la Justicia. El juez civil y comercial que interviene en el concurso de acreedores deberá resolver en los próximos días si las alternativas planteadas por la empresa son viables o si corresponde avanzar con otro esquema que permita encauzar la situación. La decisión será determinante tanto para el futuro de la firma como para los trabajadores que llevan meses sin percibir ingresos.

Sin embargo, el caso de Algodonera Avellaneda trasciende los límites de una empresa en dificultades. La crisis refleja las secuelas aún abiertas del derrumbe del grupo Vicentin y pone de manifiesto los problemas que atraviesa buena parte de la industria textil argentina. La caída de la actividad, las dificultades para acceder a materia prima, la pérdida de competitividad y el incremento de las importaciones conforman un escenario adverso que golpea con especial fuerza a las empresas nacionales.

Mientras la resolución judicial se acerca, cientos de trabajadores continúan atrapados en una larga espera. La incertidumbre laboral y salarial se combina con el temor a que la crisis derive en una pérdida definitiva de puestos de trabajo.

En una región donde la planta representa una fuente de empleo clave, el desenlace del proceso será observado no solo por los empleados y acreedores, sino también por toda una comunidad que depende de la recuperación de la actividad productiva.

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