Alerta por la “segunda desindustrialización”: advierten que las políticas de Milei agravan la mayor caída fabril en medio siglo
En medio de cierres de plantas, despidos masivos y una economía en recesión, la industria argentina atraviesa un nuevo y profundo proceso de desmantelamiento productivo.

Un informe del Centro CIFRA (CTA de los Trabajadores) asegura que el país experimenta su segunda oleada de desindustrialización, con una retracción de casi el 19% del valor agregado industrial entre 2011 y 2024, lo que la convierte en la caída más aguda desde la dictadura de 1976.
El documento advierte que las políticas de apertura de importaciones y ajuste implementadas por Javier Milei en 2024 aceleraron una crisis que arrastra más de una década, golpeando de lleno el entramado productivo y profundizando la pérdida de empleo, la pobreza y la vulnerabilidad social. La Confederación de Sindicatos Industriales (CSIRA) definió el cuadro como un verdadero “industricidio” y advirtió que este retroceso pone en jaque la soberanía económica del país.
Según CIFRA, el retroceso actual ya es superior al de la primera desindustrialización argentina (1976-2002), cuando el valor agregado fabril se desplomó un 10%. Ahora, tras 13 años de retrocesos acumulados, la industria nacional vive una destrucción estructural aún más grave, con efectos que podrían prolongarse varias generaciones si no hay un cambio de rumbo.
El golpe sobre el empleo es directo: más de 400 mil puestos de trabajo industriales perdidos desde 2015, según cálculos sindicales, con nuevos conflictos cada semana. La fábrica Mondelez en Pacheco, por ejemplo, alertó sobre posibles ajustes y reducción de personal; la Unión Industrial de Tucumán denunció cierres de ingenios, plantas de calzado y textiles; y los trabajadores de Scania, Topper Argentina y Papelera Tucumán sufren despidos, suspensiones y rebajas salariales.
El estudio destaca que la apertura comercial sin protección —una bandera del actual gobierno— refuerza esta tendencia, al exponer a la industria local a la competencia desigual con países de salarios bajos y subsidios estatales. “La desregulación del cabotaje y la liberación de importaciones debilitan todavía más al sector, generan fuga de divisas y ponen en riesgo la soberanía económica”, denunció la CSIRA.
La contracción del producto manufacturero en el primer año de gestión de Milei alcanza el 9,2%, una cifra alarmante incluso comparada con la caída durante el gobierno de Macri (-3,6% anual promedio). Esto impacta de forma devastadora sobre el salario, con pérdida de poder adquisitivo, precarización y reformas laborales que amenazan derechos básicos.
En el mismo sentido, el informe remarca que la industria sufrió un retroceso per cápita de 2,5% anual entre 2011 y 2024, contra 1,7% anual en la etapa 1976-2002. El deterioro es tan profundo que, aseguran, no alcanza con estímulos coyunturales, sino que se requiere una política industrial estratégica y sostenida, anclada en el mercado interno y en la agregación de valor nacional.
El diagnóstico sindical no se limita a las cifras: también advierte sobre un deterioro democrático, al denunciar la “proscripción” de Cristina Kirchner y la falta de justicia independiente como factores que atentan contra un modelo de desarrollo inclusivo.
Finalmente, el informe concluye con una advertencia política de fuerte peso simbólico: “La Argentina tiene los recursos, la infraestructura y el conocimiento científico para reconstruir su industria. Lo que falta es decisión política. Sin industria no hay Nación, y sin Nación no hay futuro digno”.
