Alerta en los mercados: se profundiza el deterioro de las condiciones financieras en Argentina
Es el tercer mes consecutivo en baja y el acumulado en el primer trimestre de 2025 ya suma una pérdida de 46 puntos. El escenario se torna cada vez más complejo tanto por factores internos como externos.

Las señales de alerta en los mercados argentinos se intensifican. El Índice de Condiciones Financieras (ICF), elaborado por Econviews para el IAEF, registró en marzo una fuerte caída de 19 puntos y se ubicó en 52,4 unidades.
El informe destaca que el deterioro de marzo tuvo una doble raíz: la fragilidad local por la falta de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y un clima externo adverso, marcado por tensiones geopolíticas y una abrupta corrección en los mercados internacionales. El ICF mide el pulso financiero del país y su caída refleja el aumento de los riesgos para inversiones, financiamiento y estabilidad macroeconómica.
En el plano doméstico, varios indicadores clave dieron señales preocupantes: retrocedieron los depósitos privados en dólares, se amplió el spread entre la tasa BADLAR y la tasa Call, y la brecha cambiaria entre el dólar oficial y el contado con liquidación (CCL) volvió a ampliarse. Todos estos factores indican que los inversores buscan cobertura y muestran una creciente desconfianza en el corto plazo.
A esto se suma la presión del frente externo. El informe subraya que las «políticas comerciales de Trump» —en especial su discurso proteccionista de cara a las elecciones presidenciales en EE.UU.— aumentan la incertidumbre global. El S&P 500 cayó un 6% en marzo y otro 7% en lo que va de abril, en lo que ya se perfila como uno de los peores tramos bajistas desde la irrupción del Covid-19.
Un dato clave: la medición del ICF no incluyó el «crash financiero» del 3 y 4 de abril, lo que permite anticipar que la tendencia negativa persistirá e incluso podría acelerarse en el próximo informe mensual.
Este deterioro en las condiciones financieras impacta de lleno en la capacidad del Gobierno para estabilizar expectativas, acceder a financiamiento y avanzar con su programa económico. La falta de avances concretos con el FMI y un clima global adverso configuran una tormenta perfecta que podría poner en jaque la estrategia oficial de desinflación y apertura gradual del cepo cambiario.
