La informalidad avanza: el empleo en negro creció un cerca del 10% en dos años
En los últimos dos años, más de 600.000 personas se incorporaron al trabajo informal, consolidando una tendencia que refleja las dificultades para generar empleo de calidad y sostener los ingresos de los trabajadores.

Los últimos datos difundidos por el INDEC exponen una de las principales contradicciones de la actual coyuntura económica: mientras algunos indicadores macroeconómicos muestran señales de estabilización, el mercado laboral continúa evidenciando un marcado deterioro.
Según las estadísticas oficiales, la informalidad laboral pasó de representar el 40,8% de la población ocupada al 44% entre el primer trimestre de 2024 y el mismo período de 2026.
Detrás de ese incremento no solo aparecen quienes perdieron empleos registrados y debieron recurrir a actividades sin protección laboral, sino también miles de personas que, pese a tener una ocupación, se vieron obligadas a sumar changas o trabajos eventuales para compensar la pérdida del poder adquisitivo.
El fenómeno deja al descubierto una transformación profunda en la estructura del empleo. La destrucción de puestos registrados parece haber sido absorbida, en gran medida, por formas de trabajo más precarias. Los datos de la Secretaría de Trabajo muestran que más de medio millón de empleos formales desaparecieron en los últimos dos años, una cifra que guarda una estrecha relación con el crecimiento del empleo no registrado.
La situación resulta especialmente significativa porque afecta tanto al sector privado como al público. Además, no solo impacta sobre trabajadores asalariados, sino también sobre monotributistas y personal de casas particulares que dejaron de cumplir con sus aportes debido a la imposibilidad de sostener los costos del sistema. En muchos casos, la salida del empleo formal no implicó el acceso a una nueva oportunidad laboral, sino una migración hacia actividades de subsistencia con menores ingresos y sin cobertura social.
A este escenario se suma el aumento del desempleo. La tasa de desocupación alcanzó el 7,8%, por encima de los niveles registrados en los años anteriores, lo que evidencia que una parte creciente de la población encuentra dificultades para insertarse en el mercado laboral. Sin embargo, especialistas advierten que las cifras podrían no reflejar completamente la dimensión del problema debido a la metodología utilizada para medir la ocupación.
El INDEC considera ocupada a toda persona que haya trabajado al menos una hora durante la semana relevada, incluso cuando esa actividad no genere ingresos regulares o suficientes para garantizar condiciones mínimas de subsistencia. Esta definición estadística suele ser objeto de cuestionamientos porque puede ocultar situaciones de precariedad extrema detrás de indicadores que, a simple vista, parecen menos preocupantes.
La expansión de la subocupación refuerza esa lectura. Cada vez más trabajadores manifiestan la necesidad de trabajar más horas para alcanzar ingresos que les permitan cubrir sus gastos básicos. Este fenómeno muestra que el problema ya no se limita únicamente a quienes están desempleados, sino también a quienes tienen empleo pero no logran obtener recursos suficientes para sostener su nivel de vida.
Desde una perspectiva crítica, los datos plantean interrogantes sobre la calidad de la recuperación económica que promueve el Gobierno nacional. Si bien la desaceleración de la inflación y algunos indicadores financieros son exhibidos como señales positivas, la evolución del empleo sugiere que los beneficios de esa estabilización todavía no se traducen en mejoras concretas para amplios sectores de la población.
La creciente informalidad, el aumento de la subocupación y la pérdida de puestos registrados dibujan un escenario donde el ajuste del mercado laboral parece recaer sobre los trabajadores. En ese contexto, la expansión de las changas y los empleos sin registrar aparece menos como una señal de dinamismo económico que como una estrategia de supervivencia frente a la falta de oportunidades laborales estables y de calidad.
