Alerta en Bariloche por una muerte por hantavirus: refuerzan la vigilancia sanitaria
La precariedad laboral y la falta de control ambiental se combinan, la salud pública vuelve a enfrentarse a un enemigo que se propaga en silencio, pero con consecuencias devastadoras.

La muerte de un hombre de 43 años por hantavirus en Bariloche encendió una nueva alerta sanitaria en la región patagónica, donde la circulación del virus, transmitido principalmente por roedores silvestres, mantiene una presencia constante y peligrosa.
El caso, confirmado por las autoridades del hospital zonal, pone de relieve la vulnerabilidad de las zonas rurales y de obras en construcción frente a enfermedades zoonóticas que, aunque poco frecuentes, tienen una elevada tasa de mortalidad.
La víctima, que trabajaba como albañil, presentó síntomas súbitos durante su jornada laboral y murió pocas horas después de ser hospitalizado, tras confirmarse la presencia del virus. Dos personas de su entorno fueron aisladas de manera preventiva, mientras equipos del Ministerio de Salud de Río Negro rastrean posibles focos de contagio y contactos estrechos. El foco de la investigación apunta a entornos donde el hombre pudo haber tenido exposición a excretas de roedores, en especial del ratón colilargo, principal reservorio del virus en el sur argentino.
El hantavirus provoca un síndrome pulmonar agudo que puede evolucionar rápidamente hacia una insuficiencia respiratoria grave, con tasas de letalidad superiores al 30%. Su modo de transmisión —por inhalación de partículas contaminadas en ambientes cerrados o poco ventilados— lo convierte en una amenaza recurrente para trabajadores rurales, obreros y habitantes de zonas boscosas, donde la convivencia con los roedores es difícil de controlar.
Aunque el Boletín Epidemiológico Nacional señala una leve reducción de casos en 2025 (38 en total, un 16% menos que el promedio de los últimos años), los especialistas advierten que la situación exige mantener una vigilancia activa. Las condiciones ambientales, la deforestación y la expansión urbana sobre áreas silvestres favorecen el contacto entre humanos y reservorios naturales, lo que podría derivar en nuevos brotes.
El Ministerio de Salud rionegrino ya dispuso medidas de prevención y control, con desinfecciones en zonas rurales y de obras, refuerzo de la educación sanitaria y promoción de buenas prácticas de higiene en el manejo de alimentos y residuos. Sin embargo, los expertos subrayan que la respuesta no debe limitarse a la emergencia: el hantavirus expone las debilidades estructurales del sistema de salud ambiental y la necesidad de políticas sostenidas de prevención en comunidades expuestas.
