Alarma en la industria textil: Cocot y Dufour enfrentan despidos, salarios fraccionados y avance de las importaciones
Frente a este escenario, los trabajadores reclaman la intervención urgente de las autoridades laborales y no descartan profundizar las medidas de fuerza si no hay respuestas concretas.

La tradicional firma de lencería Cocot atraviesa una crisis laboral que volvió visible el impacto de la apertura importadora y la retracción del consumo sobre la industria textil nacional.
En las últimas semanas, el conflicto escaló con una protesta frente a su planta del barrio porteño de Parque Chas, donde trabajadores denunciaron alrededor de 140 despidos, el pago de salarios en cuotas y un cambio drástico en la estrategia productiva de la empresa.
Según representantes gremiales, la compañía emplea actualmente a cerca de 500 personas y, bajo el argumento de falta de liquidez, comenzó a fraccionar los sueldos, el aguinaldo y las vacaciones, sin un cronograma claro de pagos. Esta modalidad, aplicada de forma unilateral, profundiza la incertidumbre económica de las familias trabajadoras en un escenario de inflación persistente y salarios que ya se ubican por debajo del costo de vida.
Durante la manifestación —custodiada por fuerzas de seguridad para evitar cortes totales de tránsito— los empleados cuestionaron la contradicción entre la continuidad de la producción y la supuesta crisis financiera. “La fábrica no se detiene, pero nuestros ingresos sí”, sintetizó uno de los operarios, al señalar que las jornadas alcanzan las nueve horas diarias y los salarios rondan los 700 mil pesos mensuales, una cifra que pierde valor frente al aumento sostenido de los gastos básicos.
A los despidos concretados en los últimos dos meses se suma, según denuncian, la presión para aceptar retiros voluntarios, una herramienta que la empresa estaría utilizando para reducir aún más su dotación. Para los trabajadores, esta política apunta a desmantelar progresivamente la estructura productiva local y reemplazarla por un esquema basado en la importación de productos terminados.
Ese giro hacia insumos y mercadería provenientes del exterior, principalmente de China, es uno de los ejes centrales del reclamo. Los empleados advierten que la sustitución de producción nacional por importaciones no solo pone en riesgo sus puestos de trabajo, sino que también debilita a un sector ya golpeado por la caída del consumo interno.
El conflicto en Cocot se inscribe en un cuadro más amplio de dificultades que atraviesa la industria textil bajo el actual modelo económico. La combinación de apertura comercial, ajuste y retracción del mercado interno expone a empresas y trabajadores a una dinámica de achicamiento, donde el costo principal vuelve a recaer sobre el empleo y los salarios.
