31 de mayo de 2026

Agustín Salvia: «El mercado ya no es capaz de resolver los desequilibrios sociales»

Según el último informe del INDEC, la pobreza en Argentina alcanzó un alarmante 52,9% de la población, marcando el mayor incremento en dos décadas. Este preocupante dato ha suscitado un intenso debate entre economistas, políticos y especialistas en políticas sociales.

Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), ofreció un análisis sobre la crisis en una reciente entrevista en el programa “Dato sobre dato” de FM Milenium.

Salvia destacó que el aumento de la pobreza tiene múltiples causas, siendo el deterioro del modelo económico basado en el consumo y el endeudamiento uno de los factores más relevantes. Afirmó que «el modelo de la convertibilidad estaba agotado desde hace años», enfatizando que la situación se ha agravado desde las gestiones de Cristina Fernández de Kirchner y continuó durante el mandato de Macri.

El especialista señaló que el ciclo actual ha estado marcado por «burbujas de consumo insostenibles», lo que llevó a devaluaciones en 2014 y 2018, afectando la economía real. Comparó la situación actual con los niveles de pobreza del 25% registrados en 2011-2012, indicando que esta tendencia se ha consolidado a lo largo de los años.

Salvia también mencionó que el primer trimestre de este año fue especialmente duro, con la liberalización de precios y la devaluación impactando los ingresos de los ciudadanos. La indigencia ha aumentado del 12,3% al 18,1%, afectando gravemente a sectores vulnerables.

El Observatorio de la UCA había anticipado esta crisis a través de micro simulaciones, señalando que los ajustes y cambios en el sistema de precios han afectado a sectores clave como la construcción y la industria. Esto ha generado una «nueva capa de pobres estructurales» que dependen cada vez más de programas sociales, aunque estas medidas no son suficientes para cubrir sus necesidades básicas.

Salvia enfatizó que, a pesar de los esfuerzos del gobierno por mitigar el impacto a través de programas como la Asignación Universal por Hijo y la Tarjeta Alimentar, el apoyo económico no alcanza para cubrir ni la mitad de la canasta básica alimentaria de una familia tipo. Además, el aumento en los precios de servicios esenciales ha neutralizado cualquier mejora en los ingresos familiares.

A pesar de este sombrío panorama, el director del Observatorio sugirió que, aunque hay señales de posible estabilización, el verdadero desafío radica en la pobreza estructural que ha dejado esta crisis. «El mercado ya no es capaz de resolver los desequilibrios sociales», concluyó, advirtiendo sobre la creciente dependencia de subsidios en un contexto donde las oportunidades son cada vez más escasas.

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