6 de septiembre de 2026

Aconcagua Energía en default: se frustra su expansión en Vaca Muerta y busca reestructurar deuda

La petrolera argentina Aconcagua Energía, que opera en las cuencas productivas más importantes del país, entró en default al no poder afrontar el pago de una Obligación Negociable (ON) clave y anunció que iniciará un proceso de reestructuración de su deuda, que al 31 de marzo ascendía a casi USD 230 millones.

La empresa había intentado recientemente salir al mercado en busca de financiamiento para financiar un ambicioso plan de expansión, pero las condiciones adversas del sistema financiero argentino terminaron por truncar esa iniciativa.

El hecho marca un nuevo episodio de tensión dentro del sector energético nacional, en un contexto de alta volatilidad, incertidumbre macroeconómica y restricciones al acceso al crédito que afectan tanto a firmas medianas como a grandes jugadores.

El caso de Aconcagua Energía es especialmente relevante porque involucra a una compañía con fuerte presencia en Vaca Muerta y con un plan activo de desarrollo en las provincias de Mendoza, Río Negro y Neuquén.

La empresa y su caída en default

La noticia fue confirmada por la propia compañía a través de una nota enviada a la Comisión Nacional de Valores (CNV), en la que anunció que se ve “obligada a impulsar un proceso integral de reestructuración de su deuda financiera” debido a que las actuales condiciones del mercado le impidieron acceder a mecanismos de refinanciamiento viables.

Aconcagua se había lanzado en mayo pasado a captar hasta USD 250 millones mediante la emisión de ON, fondos que se destinarían a financiar su expansión en el negocio de los hidrocarburos no convencionales, con foco en Vaca Muerta. Pero esa operación no logró cerrarse de manera favorable, y al no contar con liquidez suficiente para cubrir vencimientos, la firma cayó en cesación de pagos.

Qué representa Aconcagua Energía

Propiedad de los exejecutivos de YPF Diego Trabucco y Javier Basso, Aconcagua Energía (PAESA) nació con el objetivo de convertirse en un jugador de peso en el sector de exploración y producción de hidrocarburos convencionales y no convencionales. Su actividad se concentra principalmente en la Cuenca Neuquina y la Cuenca Cuyana, operando en Mendoza, Río Negro y Neuquén.

En Vaca Muerta, la empresa había logrado adquirir dos activos estratégicos con la idea de impulsar un fuerte desarrollo durante 2025, centrado en proyectos de shale oil y gas. Esa expansión ahora queda en suspenso, en un momento en que la ventana de oportunidad para acelerar la producción no convencional es limitada, debido a las tensiones internacionales y a la transición energética global.

Un síntoma de un mercado sin crédito

El default de Aconcagua Energía expone con crudeza la fragilidad financiera de muchas empresas energéticas medianas, que no cuentan con el respaldo estatal ni con el acceso a mercados internacionales que sí tienen las grandes compañías del sector. La falta de fondeo, la presión de vencimientos y las tasas de interés prohibitivas configuran un escenario complejo para el desarrollo energético argentino, aun cuando el país mantiene una fuerte potencialidad exportadora.

También pone en duda la viabilidad de los planes de inversión privada en Vaca Muerta sin una política macroeconómica más previsible, sin acceso fluido a divisas y sin condiciones de estabilidad regulatoria. La transición energética no solo exige voluntad inversora, sino también un sistema financiero que la respalde, y Aconcagua acaba de chocar contra ese límite.

Un riesgo sistémico para el sector

Si bien Aconcagua Energía no es una de las principales productoras del país, su situación podría ser un anticipo de lo que vendrá para otras empresas medianas del sector si no hay cambios estructurales. El riesgo de que más petroleras enfrenten dificultades para cumplir sus compromisos financieros podría ralentizar el crecimiento del sector energético, uno de los pocos motores de ingreso de divisas que le quedan al país.

Por ahora, la petrolera buscará renegociar su deuda. Pero el éxito de esa reestructuración dependerá, en buena medida, de que las condiciones del mercado argentino mejoren. De lo contrario, la reactivación de Vaca Muerta —proclamada como clave para el equilibrio externo del país— podría quedar nuevamente en suspenso.

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