Acindar en crisis: la UOM advierte hasta 800 despidos en 2025 y denuncia un “holocausto industrial”
El caso de Acindar es mucho más que un conflicto local. Es el espejo de una política que desarma el tejido productivo nacional, erosiona la base laboral de regiones enteras y abre la puerta a un esquema dependiente de importaciones, en detrimento de la industria argentina y de los trabajadores que la sostienen.

La crisis industrial golpea de lleno a Villa Constitución y amenaza con profundizarse en 2025. Pablo González, secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) en la localidad, advirtió que la planta de Acindar podría alcanzar los 800 despidos producto de la caída de la producción y del impacto de la política económica del gobierno de Javier Milei, en particular la eliminación de la obra pública.
La compañía, que en 2023 producía 1,2 millones de toneladas de acero al año, redujo su capacidad a 700 mil en 2024 y proyecta para 2025 menos de 600 mil. “Estamos produciendo la mitad de lo que hacíamos antes”, alertó González, quien describió la situación como “una transición hacia el holocausto industrial”. La caída de la obra pública, la falta de dinamismo del mercado interno y una obra privada que no despega, colocaron a la planta en un escenario límite.
A esto se suma la apertura de importaciones, que ya permite el ingreso de productos elaborados del exterior y anticipa una competencia feroz con acero proveniente de China, Turquía o Brasil. “Cuando entren con más fuerza esos productos, vamos a tener la principal señal de alarma. Competir en estas condiciones es casi imposible”, señaló el dirigente.
El ajuste ya se siente en el empleo: de 1.250 trabajadores propios y 1.100 contratistas, la planta pasó a 940 empleados directos y alrededor de 1.000 contratistas. En el último año se perdieron cerca de 400 puestos de trabajo, y el gremio estima que, de continuar la caída productiva, la cifra podría duplicarse. “Si sigue cayendo la producción, no hay forma de sostener los puestos de trabajo. Entre 2024 y 2025 vamos a llegar a los 800 despidos”, advirtió González.
El sindicalista adelantó que el conflicto se trasladará inevitablemente a la calle: “Lo que tenemos que hacer como sindicato es evitar los despidos y defender la paritaria. Pero que todos se preparen, porque vamos a tener que salir a la calle”. En su discurso, apuntó contra el presidente Milei, a quien calificó de “marioneta de los poderes hegemónicos”, y llamó a recuperar la soberanía nacional como eje de un proyecto de desarrollo industrial: “La soberanía es la única herramienta que nos puede garantizar salarios dignos y un país inclusivo. No podemos resignarnos a ser una colonia”.
