25 de mayo de 2026

Abrazo simbólico al Hospital de Clínicas: trabajadores y médicos exigen presupuesto para sostener salud

En un gesto cargado de simbolismo pero también de desesperación, médicos, docentes, residentes y trabajadores del Hospital de Clínicas realizaron este jueves un abrazo simbólico a las instalaciones de la institución, en reclamo por el deterioro presupuestario que amenaza el funcionamiento integral del hospital.

Ph: m1

La medida se enmarca en la creciente movilización universitaria que exige la aprobación de una ley de financiamiento que garantice la continuidad de las funciones académicas, asistenciales y científicas.

La actividad, que comenzó a las 10 desde la entrada de Avenida Córdoba y culminó una hora después sobre la calle Paraguay, puso en primer plano la crisis estructural que atraviesan los hospitales universitarios en todo el país. El Clínicas, emblema de la salud pública, la formación médica y la investigación científica, se encuentra al borde del colapso presupuestario.

El diagnóstico es contundente: en dos años de gobierno de Javier Milei, la inversión educativa nacional se contrajo un 47,6% en términos reales, y el financiamiento universitario cayó un 28,8%. Solo en el sector hospitalario universitario, la merma alcanza el 10,5% este año, según datos del Grupo EPC. Esta caída se suma a un retroceso del 22,1% registrado en 2024, lo que pone al sistema al límite de su operatividad.

Luis Sarotto, profesor titular de cirugía, lo explicó con claridad: “El Hospital de Clínicas tiene tres patas muy grandes: la docencia, la investigación y la asistencia. No se lo puede medir con la lógica de un hospital común. Enseñar implica mayores costos, y si queremos formar profesionales, necesitamos pacientes y los tenemos que atender bien. La medicina hoy es cara y no se opera con un bisturí y dos gasas”.

Más de 3.000 personas trabajan en el Clínicas. Allí se forman anualmente más de 9.000 estudiantes de ciencias de la salud, se realizan 360.000 consultas externas y más de 8.000 cirugías por año. Además, el hospital mantiene 39 residencias médicas activas y es referente nacional en emergencias. Fue, de hecho, la institución clave en episodios trágicos como el incendio de Cromañón, el atentado a la AMIA o la masacre de Once.

Sin embargo, los recortes presupuestarios y la caída del 40% del poder adquisitivo de los salarios están erosionando lenta pero profundamente esta infraestructura crítica. Karen, trabajadora del área de urología desde hace 10 años, describió una situación que se repite en todos los sectores: “No hay aumentos, no tenemos paritarias libres y falta todo: presupuesto, insumos, personal. En cada área esto está mal”.

El abrazo simbólico no es solo un acto de protesta, sino un grito de alarma: el desfinanciamiento no afecta únicamente a los trabajadores del hospital, sino a la salud pública y a la formación médica del país. Si el Clínicas cae, no lo hace solo como un hospital: se derrumba también como centro académico, como plataforma de investigación y como símbolo de un Estado que garantizaba el derecho a la salud y la educación superior.

Lo que está en juego, advierten los manifestantes, no es una partida presupuestaria más, sino el modelo de salud pública y universitaria que la Argentina construyó durante décadas. El desafío para la dirigencia política es escuchar más allá del abrazo simbólico. Porque cuando el Estado deja de invertir, no se recorta un gasto: se desmantela una estructura vital para millones.

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