26 de mayo de 2026

Unidad sindical en La Plata: Kicillof capitaliza el golpe electoral a Milei y se proyecta hacia 2027

La presencia gremial —desde la CGT hasta la CTA y los sectores kirchneristas más identificados con Cristina Fernández de Kirchner— evidenció un dato clave: el sindicalismo percibe que su apuesta por Kicillof le dio resultado y que se convirtió en un actor central en el nuevo mapa opositor frente al gobierno de Javier Milei.

El escenario de La Plata, donde Axel Kicillof celebró la contundente victoria de Fuerza Patria en la provincia de Buenos Aires, se transformó en una postal política cargada de significados. No solo por el triunfo opositor, sino por la inédita foto de unidad sindical que acompañó al gobernador en el festejo.

En primera fila estuvieron Héctor Daer, uno de los jefes de la CGT; Cristian Jerónimo, del sindicato del Vidrio y mencionado como posible futuro líder de la central; y Maia Volcovinsky de la UEJN. El gobernador no solo los saludó públicamente, sino que subrayó su rol en la estrategia que lo llevó al triunfo. A su lado también se mostraron Hugo Yasky y Roberto Baradel, referentes de la CTA de los Trabajadores, y Oscar de Isasi de la CTA Autónoma.

La foto se completó con dirigentes de peso ligados al kirchnerismo sindical: Sergio Palazzo, de La Bancaria, y Vanesa Siley, del gremio judicial, quienes fueron destacados por Kicillof en su discurso. Incluso hubo lugar para Hugo Moyano (h), hijo del histórico líder camionero, y Walter Correa, ministro de Trabajo bonaerense y enlace directo con el mundo gremial. Los metalúrgicos de la UOM, los pilotos de APLA y las organizaciones sociales de la UTEP también dieron el presente.

El discurso de Kicillof, cargado de gestos hacia Cristina Kirchner y con fuertes críticas a Milei, funcionó como señal política para sus aliados. “Las urnas le dijeron al Presidente que va a tener que rectificar el rumbo”, afirmó, en referencia al retroceso electoral del oficialismo nacional. El mandatario provincial también envió un mensaje interno al pedir evitar la “soberbia” y plantear la necesidad de una reunión con Milei, mientras dejó abierto un horizonte de liderazgo hacia 2027: “Hoy empezamos a transitar otro camino”.

El festejo en La Plata dejó dos conclusiones: la derrota electoral fue un golpe para el Gobierno nacional y el sindicalismo logró mostrarse unido detrás de Kicillof, convencido de que su capital político puede ser decisivo en la construcción opositora de cara al futuro.

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