18 de abril de 2026

Una tarde fría en Santiago del Estero que invita a encender el fueguito humano

El pronóstico del tiempo dirá que en Santiago del Estero la temperatura es de 9 grados centígrados y descendiendo, a las 19 horas, porque cae la noche, con una llovizna de poca intensidad que es acompañada por ráfagas de unos 11 kilómetros por hora.

Pero nada dirá de la soledad en las calles, de una tarde fría que acompaña la pandemia, tarde en la que faltan algunos integrantes de la familia, arrebatados por el miedo y marcada por la ausencia de los abrazos.

Fácil será identificar el frío del ambiente porque la humedad ronda el 87 por ciento y las probabilidades de lluvia son altísimas, casi un 90 por ciento.

Pero nada dirá del aroma a tierra mojada que te retrotrae a la infancia de tiempos lejanos, de la casa de la abuela, de la plaza en bicicleta, de la canchita del barrio donde los chicos jugaban a la pelota, aún hasta después de que las luces del día se fueran despintando en el horizonte.

Este 1 de septiembre cuando volvieron las bufandas en medio de la soledad, recordé «Un Mar de Fueguitos», de Eduardo Galeano, donde cuenta la historia: “Un hombre del pueblo de Negua, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.

-El mundo es eso – reveló-. Un montón de gente, un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *