4 de mayo de 2026

Un nuevo ajuste en marcha: el FMI y el Gobierno avanzan en un acuerdo sin el Congreso

Mientras el gobierno de Javier Milei avanza en la firma de un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el organismo dejó en claro que no es requisito contar con el respaldo del Congreso.

Así lo confirmó su vocera, Julie Kozack, en una conferencia en Washington, donde elogió el plan de ajuste implementado por el Ejecutivo y destacó que “ha hecho grandes esfuerzos para reducir la inflación, estabilizar la economía y forjar un regreso al crecimiento”.

Las declaraciones del FMI dejan en evidencia que la decisión de someter el acuerdo a la aprobación parlamentaria es solo una formalidad política, mientras el Ejecutivo sigue adelante con las negociaciones en total hermetismo. De hecho, fuentes oficiales admitieron que el acuerdo “ya está prácticamente cerrado”, lo que implica que los términos ya fueron definidos sin un debate público sobre su impacto en la economía y en la sociedad.

Más ajuste y menos transparencia

El Gobierno insiste en que el apoyo del Congreso es clave para dar legitimidad al acuerdo, pero el FMI dejó en claro que no es un requisito. En otras palabras, Milei busca respaldo legislativo para legitimar políticamente un ajuste que ya está en marcha, pero que, en la práctica, podría implementarse sin pasar por el Parlamento.

Bajo la excusa de la “estabilización”, el ajuste que el Fondo celebra se traduce en recortes de gasto público, caída del poder adquisitivo y contracción de la actividad económica. Mientras tanto, las consecuencias del plan económico ya se sienten con una inflación que golpea a los sectores más vulnerables, una recesión que paraliza la producción y un aumento de la pobreza que contradice las declaraciones optimistas del FMI.

Además, el Ejecutivo ya adelantó que no informará sobre los detalles del acuerdo antes de enviarlo al Congreso, repitiendo la estrategia utilizada en gobiernos anteriores. En otras palabras, el pacto con el Fondo se firmará sin transparencia, sin debate y con una agenda de ajuste impuesta desde Washington.

El Congreso como un sello de goma

El pedido de Milei al Congreso para “apoyar al Gobierno en este nuevo acuerdo” llega en un contexto donde el Parlamento ha sido relegado a un papel secundario en las decisiones económicas. Si bien en 2022 el entonces ministro Martín Guzmán intentó que el Congreso aprobara el contenido del acuerdo con el FMI, en esta ocasión la estrategia es distinta: se pedirá una autorización genérica para negociar, sin brindar información sobre los compromisos asumidos.

De esta manera, el oficialismo busca blindarse ante las críticas y avanzar con un ajuste que, lejos de generar crecimiento, profundizará la crisis social. El FMI, por su parte, mantiene su respaldo a un modelo económico basado en la reducción del gasto público y la flexibilización laboral, medidas que históricamente han generado más pobreza y desigualdad en países con economías frágiles.

Mientras Milei insiste en que el acuerdo con el FMI es la clave para el crecimiento, los efectos del ajuste ya se hacen sentir en la economía real: caída del consumo, aumento del desempleo y un deterioro del tejido productivo. Con o sin aprobación del Congreso, el rumbo está definido y el ajuste continuará profundizándose.

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