11 de agosto de 2026

Un discurso de espaldas a la realidad: Milei insistió en su modelo de ajuste y atacó a la oposición

Con un Congreso semivacío por el rechazo de la oposición y en medio del escándalo cripto que sacude a su gobierno, el presidente Javier Milei inauguró el 143º periodo de sesiones ordinarias con un discurso marcado por la confrontación, la defensa de su ajuste económico y un llamado al Congreso para aprobar un nuevo acuerdo con el FMI.

Lejos de reconocer las dificultades que atraviesan millones de argentinos por la recesión y la caída del poder adquisitivo, Milei presentó su gestión como un «éxito sin precedentes» y comparó la historia del país con una «calesita» que, según él, giró durante cien años bajo la «mano negra del Estado omnipresente». Sin embargo, su retórica grandilocuente ocultó los efectos de su política de shock: un ajuste brutal que impacta sobre los sectores populares y la clase media.

El mandatario dedicó gran parte de su discurso a elogiar el programa económico del ministro Luis Caputo, a quien llamó «coloso», y aseguró que su gobierno logró el equilibrio fiscal en el primer mes de gestión. No obstante, omitió mencionar el costo social de estas medidas: despidos masivos, recortes en programas esenciales y una inflación que, si bien se desaceleró, sigue golpeando con fuerza a los sectores más vulnerables.

En tono provocador, Milei atacó a los «keynesianos berretas» y desestimó las críticas de economistas y opositores que advierten sobre la profundización de la crisis. «Desde abril que la economía no para de crecer y ustedes, keynesianos, no pueden parar de llorar», lanzó, desconectado de la realidad de miles de pymes que cierran y del aumento del desempleo.

También brindó un respaldo total a su ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y celebró las políticas represivas implementadas en Rosario y otros puntos del país. Con datos cuestionables, sostuvo que «Argentina tiene el índice de homicidios más bajo de Sudamérica», sin mencionar las denuncias de abuso policial y la creciente militarización de las calles.

Uno de los momentos más tensos del discurso fue su referencia al asesinato de la niña Kim Gómez, que utilizó para lanzar críticas al gobernador bonaerense Axel Kicillof y reforzar su agenda punitiva. Reiteró su intención de bajar la edad de imputabilidad y agravar penas, en una estrategia que apuesta más a la mano dura que a soluciones estructurales.

Finalmente, Milei cerró su discurso pidiendo al Congreso que «apoye el nuevo acuerdo con el FMI», sin mencionar cómo afectará a los argentinos la profundización del ajuste. Su discurso, lejos de buscar consensos, demostró una vez más su desinterés por el diálogo y su apuesta a la polarización como estrategia de gobierno.

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