7 de agosto de 2026

Trabajo pobre y empleo precario: el modelo laboral que se profundizó bajo la gestión de Milei

Un informe elaborado por el Grupo de Estudios en Desigualdad y Movilidad Social (GEDyMS) del Instituto Gino Germani de la UBA expone un fuerte deterioro del mercado laboral argentino durante 2025 y advierte sobre una transformación estructural que combina caída del empleo formal, expansión de la precarización y salarios incapaces de cubrir necesidades básicas.

Según el estudio, siete de cada diez trabajadores ocupados no alcanzan ingresos suficientes para superar la Canasta Básica Total, indicador que define la línea de pobreza.

Lejos de tratarse únicamente de sectores históricamente vulnerables, el fenómeno ya impacta de lleno sobre trabajadores registrados, profesionales independientes e incluso pequeños empleadores, lo que refleja una pérdida generalizada del poder adquisitivo y del valor del trabajo formal como mecanismo de integración social.

El relevamiento muestra que la situación más crítica se concentra entre asalariados informales, trabajadoras de casas particulares y empleados del sector gastronómico y hotelero, donde los niveles de pobreza superan ampliamente el promedio general. Sin embargo, el dato más alarmante es que casi seis de cada diez asalariados registrados tampoco logran cubrir una canasta básica, una señal que cuestiona la efectividad del actual esquema económico para sostener ingresos reales.

El trabajo académico también describe una acelerada “desformalización” del empleo. Entre fines de 2023 y 2025 se perdieron más de 250 mil puestos formales, mientras creció el cuentapropismo de baja calificación, caracterizado por ingresos bajos, inestabilidad y ausencia de protección social. Para los investigadores, este fenómeno no representa un proceso de emprendedurismo genuino sino una estrategia de supervivencia frente a la retracción del empleo asalariado.

Otro de los puntos críticos es la situación juvenil. Más de la mitad de los desocupados son menores de 30 años y la informalidad en ese segmento alcanzó niveles récord. Al mismo tiempo, aumentaron el pluriempleo y la sobreocupación: cada vez más personas necesitan trabajar más horas o sumar varios empleos para sostener ingresos mínimos, sin lograr salir de la pobreza.

El informe sostiene que el deterioro laboral no puede analizarse de manera aislada, sino como consecuencia directa de un modelo económico basado en el ajuste, la caída salarial y la transferencia de ingresos hacia sectores concentrados. En ese marco, cuestiona tanto el rol del Gobierno nacional como la pasividad de parte de la dirigencia sindical frente a la pérdida sostenida de derechos laborales y poder de compra.

La investigación concluye que el mercado laboral argentino atraviesa una mutación profunda: tener empleo dejó de ser garantía de estabilidad económica o movilidad social. En un contexto de inflación persistente y salarios rezagados, el trabajo formal pierde capacidad de proteger frente a la pobreza y amplios sectores quedan atrapados en dinámicas de precariedad estructural.

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