7 de agosto de 2026

Alarma en UOCRA por la pérdida de 91 mil empleos desde el cambio de gobierno

La Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) encendió una nueva señal de alarma sobre el impacto de la recesión económica y la paralización de la obra pública en el mercado laboral.

Según denunció el gremio, desde la llegada de Javier Milei a la Presidencia se perdieron alrededor de 91 mil puestos de trabajo en el sector, en un contexto marcado por el freno de proyectos de infraestructura y la caída de la actividad.

La conducción sindical encabezada por Gerardo Martínez advirtió que el deterioro no solo afecta a los trabajadores registrados de la construcción, sino también a toda la cadena económica que depende de la obra pública y privada. El retroceso de la actividad impacta sobre empleos indirectos, pequeñas empresas proveedoras y economías regionales donde la construcción funciona como motor de consumo y generación de ingresos.

Desde el sindicato atribuyen la crisis a las políticas de ajuste impulsadas por el Gobierno nacional, especialmente a la decisión de reducir drásticamente la inversión estatal en infraestructura. Para la organización, el congelamiento de obras viales, habitacionales y de servicios básicos provocó un efecto inmediato sobre el empleo, dejando a miles de trabajadores sin ingresos y profundizando la incertidumbre en distintas provincias.

La situación también refleja un cambio de modelo económico. Mientras el Ejecutivo sostiene la necesidad de recortar el gasto público para alcanzar el equilibrio fiscal, sectores sindicales y empresarios advierten que el freno de la obra pública tiene consecuencias directas sobre la producción y el empleo.

La construcción, históricamente considerada una actividad dinamizadora por su capacidad de generar puestos laborales rápidos y movilizar industrias asociadas, aparece hoy entre las más golpeadas por la recesión.

En ese escenario, la UOCRA reclamó la apertura de instancias de diálogo para discutir mecanismos de reactivación y evitar una profundización de la crisis laboral. El gremio sostiene que, sin políticas que incentiven la inversión y recuperen proyectos paralizados, el sector podría enfrentar un deterioro aún mayor durante los próximos meses.

La advertencia sindical coincide con diagnósticos previos de cámaras empresarias y entidades vinculadas a la industria de la construcción, que desde hace meses vienen señalando una caída sostenida de la actividad y una fuerte reducción del empleo formal.

El panorama expone no solo el impacto social de la recesión, sino también el debate de fondo sobre el rol de la obra pública en la economía argentina y sus efectos sobre el entramado productivo nacional.

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