Teherán propone negociar con Washington, pero exige el fin de la ofensiva
“No hay comunicación en este momento”, admitió, pero dejó un mensaje directo a Washington: si la Casa Blanca desea retomar contactos, “sabe cómo ponerse en contacto”.

En medio de la escalada militar entre Irán, Estados Unidos e Israel, el canciller iraní, Abbas Araghchi, abrió la puerta a una negociación diplomática, aunque condicionó cualquier acercamiento al cese inmediato de las ofensivas.
El ministro sostuvo que Teherán está dispuesto a bajar la tensión y aseguró que la República Islámica no busca una guerra abierta. Sin embargo, atribuyó la actual confrontación a una decisión de Estados Unidos y advirtió que esa estrategia tendrá consecuencias. Además, calificó como “misión imposible” cualquier intento de cambio de régimen promovido desde el exterior.
Del otro lado, el presidente Donald Trump confirmó su disposición a dialogar con los líderes iraníes, aunque sin precisar condiciones ni interlocutores. En declaraciones a The Atlantic, afirmó que aceptó conversar porque “ellos quieren hablar”, aunque reprochó que el acercamiento no se hubiera producido antes. También deslizó que negociadores iraníes con los que existían contactos previos habrían muerto durante la ofensiva.
Las declaraciones de ambos dirigentes se conocieron poco después de que Washington confirmara las primeras bajas estadounidenses: tres militares muertos y cinco heridos graves en operaciones vinculadas al conflicto. El dato introdujo un elemento de presión interna para la administración norteamericana, al evidenciar el costo humano directo de la campaña.
Trump, además, se mostró convencido de que el régimen iraní enfrenta un inminente levantamiento popular, apoyándose en imágenes de celebraciones tanto en ciudades iraníes como en la diáspora en urbes como Nueva York y Los Ángeles. No obstante, evitó comprometerse sobre una eventual prolongación de los bombardeos para respaldar una rebelión interna, dejando abierta la posibilidad de ajustar la estrategia militar según la evolución del escenario.
Mientras el intercambio verbal insinúa una ventana diplomática, los combates continúan. Israel lanzó una nueva ola de ataques sobre Teherán, y prometió mantener la presión militar. Irán respondió con misiles y drones contra territorio israelí y posiciones en el Golfo. En Israel, el número de víctimas fatales ascendió a al menos diez, nueve de ellas en Beit Shemesh, en el ataque más letal desde el inicio de la crisis.
Así, entre advertencias cruzadas y señales ambiguas, el conflicto combina retórica de confrontación con gestos de apertura diplomática, en un escenario donde cada movimiento militar redefine el margen político para una eventual negociación.
