Mar del Plata: cierran 40 establecimientos y se pierden más de 400 empleos en dos meses
En apenas 60 días, cerca de 40 hoteles, restaurantes, cafeterías y comercios gastronómicos cerraron sus puertas, dejando un saldo superior a los 400 trabajadores sin empleo y encendiendo señales de alarma sobre el futuro inmediato del sector turístico local.

La crisis económica comienza a mostrar con fuerza sus efectos sobre una de las principales actividades productivas de Mar del Plata.
Desde la conducción de UTHGRA Mar del Plata advierten que la situación se agrava mes tras mes. Según el sindicato, los niveles de ocupación hotelera registrados durante los últimos fines de semana largos estuvieron muy por debajo de los promedios históricos, con porcentajes que en muchos casos no superaron el 50%, un escenario que afecta directamente la rentabilidad de hoteles, bares y restaurantes.
Más allá de la reducción en la llegada de turistas, el elemento que aparece como determinante es el deterioro del poder de compra de la población. La pérdida de ingresos reales de los trabajadores ha generado una retracción del consumo que impacta de manera directa sobre actividades consideradas no esenciales, como las salidas gastronómicas, el ocio y los viajes.
En este contexto, empresarios del sector enfrentan una ecuación cada vez más difícil de sostener: menos clientes, menor facturación y costos operativos que continúan presionando sobre la rentabilidad. El resultado es un proceso de cierres que se acelera y que golpea especialmente a pequeñas y medianas empresas vinculadas al turismo.
Una ciudad dependiente del turismo bajo presión
La situación adquiere una dimensión aún más delicada en una ciudad cuya economía depende en gran medida del movimiento turístico. Cada cierre no sólo afecta a los trabajadores despedidos, sino que repercute sobre toda una cadena económica integrada por proveedores, comercios, transportistas y servicios asociados.
La lista de establecimientos que cesaron actividades durante las últimas semanas incluye restaurantes tradicionales, cafeterías, cervecerías artesanales y varios hoteles, configurando uno de los períodos más complejos para el sector desde la recuperación posterior a la pandemia.
Uno de los aspectos que más preocupa a los referentes gremiales es la ausencia de nuevas inversiones capaces de generar empleo y renovar la oferta turística. Mientras los cierres se multiplican, no aparecen proyectos de magnitud que permitan absorber la mano de obra desplazada ni revertir la tendencia recesiva.
La incertidumbre también se proyecta sobre los próximos meses. Las reservas para los fines de semana largos continúan mostrando niveles moderados y no existen señales claras de una recuperación inmediata del turismo interno, históricamente uno de los motores económicos de Mar del Plata.
Un desafío que trasciende al sector
El caso marplatense se ha convertido en un indicador de las dificultades que atraviesan numerosas economías regionales vinculadas al turismo y los servicios. La combinación entre desaceleración del consumo y menor circulación de visitantes está generando tensiones crecientes sobre el empleo formal y la actividad privada.
Mientras tanto, empresarios, trabajadores y autoridades locales observan con preocupación la evolución de una crisis que ya dejó cientos de puestos de trabajo en el camino y que amenaza con profundizarse si no aparecen medidas que impulsen la demanda, fortalezcan el turismo interno y reactiven la economía.
La magnitud de los cierres registrados en apenas dos meses plantea un interrogante central: si la caída del consumo continúa y la actividad turística no logra recuperarse, Mar del Plata podría enfrentar un escenario de mayor deterioro laboral y empresarial en uno de los sectores más emblemáticos de su economía.
