25 de septiembre de 2022

Te amo y te odio, el lado «B» de las internas partidarias que la política no te explica

La política pareciera ser un cúmulo de situaciones que no admiten los procesos lógicos de la interpretación. Es enrevesada. Mendaz, y muchas veces contradictoria. Circula por canales accesorios a la forma de comunicación que dominan los ciudadanos. Sin embargo, las acciones y “gestos” que no se dicen -o que se cocinan en furiosas internas-, muchas veces comunican una realidad política que debe ser analizada para bien entenderse.

Que Juntos por el Cambio muestre su enojo públicamente porque Gerardo Morales señaló al Gobierno de Macri como el responsable de endeudar al país o que el arreglo del desastre macrista decante en un acuerdo con el FMI que potenció una interna insalvable en el Frente de Todos, no es novedad.

Pero, ¿qué esconden estas peleas internas? Como argentinos de a pie, ¿qué deberíamos esperar ante un panorama poco claro y que nadie se preocupa en explicar? ¿Alcanza con la militancia, cuando la militancia es la primera en sufrir esos embates y desacuerdos que genera la política incomprensible?

En un set de televisión y ante una importante audiencia, la figura paradigmática de un radical duro hacia dentro, pero conciliador hacia afuera, Gerardo Morales, señaló importantes puntos a tener en cuenta a la hora de deshilvanar la interna en Cambiemos.

Ante un panorama poco claro y plagado de peleas, Gerardo Morales fue categórico, «Juntos por el Cambio debe actuar con responsabilidad» de cara al tratamiento del acuerdo con el FMI en el Congreso.

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Palabras que claramente lo alejan del núcleo duro de JxC, encabezado por Patricia Bullrich y Mauricio Macri, quienes siempre se mostraron negacionistas en cuanto a la “responsabilidad” aludida por el gobernador jujeño y mostraron siempre que tuvieron la oportunidad, su enojo con éste porque no están de acuerdo con sus declaraciones políticas: «somos nosotros los que fuimos al Fondo Monetario Internacional”.

El gobernador radical, -no lo dice, pero lo piensa- fue terminante en sus declaraciones, «vamos a trabajar para que haya un presidente de la UCR». Morales piensa que es posible colocar un hombre del radicalismo en el sillón de Rivadavia para conducir los destinos de la Argentina en 2023, y claramente, ese hombre no sería del riñón macrista.

La postura de Morales en JxC es un tanto difícil, porque piensa que él es la alternativa de esa alianza y porque ya manifestó que no comparte el pensamiento político de Bullrich y Macri, quienes coquetean con los sectores más duros de la política encabezados por Javier Milei y José Luis Espert, nombres que para el jujeño no son para nada atractivos: “no tienen nada que ver con nosotros”, había sentenciado en una oportunidad.

Morales piensa que él es presidenciable y cuando se deslizó la posibilidad de que Mauricio Macri vuelva a ser candidato a presidente, fue tajante, «a mí no me gustaría, tiene derecho a hacerlo, el radicalismo va a buscar otra alternativa. Patricia (Bullrich) es mi adversaria, ella quiere ser presidenta y yo también», dijo el gobernador radical.

Asimismo, el oficialismo también tiene sus problemas domésticos. Máximo Kirchner, como jefe de bancada del Frente de Todos en la Cámara de Diputados de la Nación, pateó el tablero del acuerdo con el FMI y profundizó las fisuras de vieja data en la alianza gobernante.

«Los que no están conmigo, están en contra», le habría dicho Alberto Fernández a Sergio Massa en una charla que tuvieron los dos referentes del gobierno y que oídos curiosos escucharon por casualidad.

La Pluma, ya había contado detalles de esta interna dentro del Gobierno Nacional. También, había remarcado que la grieta se profundizó con la derrota del FdT en las legislativas pasadas. Por lo que un análisis simple vislumbra la posibilidad del surgimiento de una facción el «albertismo», encabezado por Santiago Cafiero.

Ante este horizonte de cambios y de acuerdo con una fuente consultada por La Pluma, el kirchnerismo ya tendría candidato para la gobernación de Buenos Aires y se habla de la figura de Eduardo “Wado” de Pedro como el ungido para gobernar la provincia de Buenos Aires.

Y ¿qué hará Cristina? Es la pregunta que muchos se hacen. Posiblemente y de acuerdo con los rumores de Casa Rosada, podría encabezar la lista de Senadores por la provincia de Buenos Aires. Mientras que Axel Kicillof no iría por una reelección por la provincia que hoy gobierna, sino que encabezaría la lista como candidato a Diputado.

Faltaría saber qué postura tomará la Cámpora y su principal referente, Máximo Kirchner. Algunos ya se atreven a definir que hay un “renunciamiento”, un repliegue en la batalla por la presidencia del país, y que Máximo podría ir como candidato a vicepresidente, hasta el momento, de Alberto Fernández quien sí aspiraría a una reelección.

Este armado electoral del kirchnerismo, parece más un salvavidas, una salida de emergencia ante los problemas internos y tal vez tenga su sustento en que ven lejano un triunfo en las próximas elecciones a presidente y el discurso circulante entre los íntimos es sostener el gobierno, reagrupar la militancia tan golpeada con Macri y descuidada con Fernández con la idea de tomar impulso y una mayor fuerza política.

Todos sabemos y nadie discute o ignora, que en una alianza política hay posiciones contrarias por convicciones o ideologías, egoísmos personales o intereses colectivos, por lo que estas posturas que enfrentan al gobierno y a la oposición con sus propios fantasmas, son elementales a la hora de analizar la política que afectará a todos los argentinos. Es evidente también, que el Frente de Todos y Juntos por el Cambio desmienten estos rumores, por ahora, porque la política es así de enrevesada y una jugada magistral podría decretar el triunfo o la derrota de un sector. Lo demás está por verse.

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