Siria: Avance rebelde en Alepo y desplazamiento de 14.000 personas
Ante esta nueva oleada de violencia, Estados Unidos, Alemania, Francia y el Reino Unido hicieron un llamado urgente a la desescalada de los enfrentamientos y a la búsqueda de una solución política para evitar más sufrimiento en la población civil.

En una sorpresiva escalada del conflicto sirio, las fuerzas rebeldes han lanzado la ofensiva más grande en años contra el gobierno de Bachar al Assad, tomando gran parte de la ciudad de Alepo y provocando el desplazamiento de al menos 14.000 personas, según informes de la ONU.
El miércoles pasado, diversas facciones rebeldes, agrupadas bajo una nueva coalición denominada «Comando de Operaciones Militares», iniciaron un avance rápido que les permitió tomar varias aldeas y, finalmente, llegar a Alepo, la segunda ciudad más grande del país. A tan solo tres días del inicio de la ofensiva, el sábado, los combatientes lograron tomar el control de gran parte de la ciudad, incluyendo su estratégico aeropuerto, y extendieron su ataque hacia la provincia vecina de Idlib.
Pese a la sorpresiva rapidez del avance rebelde, la resistencia del gobierno sirio fue mínima. El presidente Bachar al Assad, a través de la agencia estatal de noticias SANA, prometió defender la «estabilidad» y la «integridad territorial» del país frente a lo que calificó como «terroristas y sus patrocinadores». No obstante, fuentes militares locales confirmaron que el Ejército sirio había comenzado a rediseñar sus líneas defensivas y se alistaba para una posible contraofensiva.
Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, al menos 255 personas han muerto desde el miércoles, en su mayoría militantes, aunque también se reportan numerosas víctimas civiles. A medida que los combates se intensifican, más de 14.000 personas han tenido que huir de sus hogares, y la situación humanitaria se agrava. La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU informó que los desplazados incluyen a miles de niños y que la violencia ha interrumpido el acceso a la ayuda humanitaria esencial.
Este avance rebelde en Alepo, tras años de relativo estancamiento en el conflicto, marca el regreso significativo de las facciones opositoras a la ciudad. No ocurría desde 2016, cuando las fuerzas leales a Assad, con el apoyo de Rusia e Irán, recuperaron el control de la ciudad tras un prolongado asedio que resultó en miles de muertos y desplazados.
Occidente exige una solución política inmediata
Ante la escalada de violencia, Estados Unidos, Alemania, Francia y el Reino Unido emitieron un comunicado conjunto instando a la desescalada inmediata de los combates y subrayando la urgente necesidad de una solución política liderada por los sirios. En el documento, los países occidentales expresaron su preocupación por la situación de los civiles y la infraestructura, haciendo un llamado a proteger a la población de más desplazamientos forzados y destrucción.
«Es esencial que las partes involucradas prioricen el bienestar de los civiles y trabajen hacia una solución política sostenible en el marco de la Resolución 2254 del Consejo de Seguridad de la ONU», indicaron los países de la OTAN en su declaración. Esta resolución, adoptada en 2015, exhorta a la celebración de conversaciones de tregua entre el gobierno de Assad y las fuerzas opositoras, con la mediación de la ONU, para avanzar hacia una resolución pacífica del conflicto.
El conflicto en Siria, que comenzó en 2011 tras las protestas populares contra el régimen de Assad, ha provocado más de 500.000 muertos y millones de desplazados. Aunque en los últimos años los enfrentamientos habían disminuido en intensidad, las continuas tensiones y los episodios de violencia en las zonas controladas por la oposición han mantenido la guerra en un estado de inestabilidad crónica.
El futuro incierto de Alepo
Alepo, que fue el escenario de una de las batallas más destructivas de la guerra, había estado bajo control del gobierno sirio desde 2016, cuando las fuerzas leales a Assad, con el apoyo militar de Rusia e Irán, lograron recuperar la ciudad tras un prolongado asedio. La reconquista de Alepo representó un punto de inflexión en la guerra, consolidando el poder de Assad en las áreas estratégicas del país, mientras que las facciones opositoras fueron relegadas a las periferias y a las regiones controladas por grupos islamistas.
La retoma de Alepo por los rebeldes representa no solo un revés para el régimen de Assad, sino también un mensaje claro de que la guerra en Siria, lejos de llegar a su fin, podría entrar en una nueva fase de intensificación, con las facciones opositoras recuperando terreno y desafiando a un régimen que aún depende de los apoyos militares externos para mantener su dominio sobre el país.
El futuro de Alepo y de Siria en general sigue siendo incierto, mientras la comunidad internacional hace hincapié en la necesidad de un alto al fuego y un retorno a la diplomacia para evitar una mayor catástrofe humanitaria.
