«Si no se toman medidas urgentes, vamos a seguir hablando de un cementerio de empresas»
Las pequeñas y medianas empresas atraviesan uno de los momentos más críticos de los últimos años, golpeadas por la caída del consumo, el freno de la actividad económica y el aumento sostenido de cierres y despidos. En ese contexto, la Confederación Federal PYMES presentó en el Congreso un proyecto de salvataje para intentar contener una crisis que, según advierten desde el sector, amenaza con profundizar el deterioro productivo y laboral en gran parte del país.

El presidente de la entidad, Mauro González, sostuvo que el escenario actual ya no permite hablar de crecimiento económico sino de supervivencia empresarial.
“La prioridad hoy es sostener a las empresas que todavía siguen funcionando”, afirmó, al describir una situación marcada por el avance de concursos preventivos, quiebras y reducción de puestos de trabajo.
La iniciativa presentada ante diputados y senadores propone medidas de emergencia como financiamiento a tasas accesibles, alivio impositivo y suspensión de embargos para las pymes. Sin embargo, detrás del reclamo aparece una crítica más profunda al rumbo económico nacional y a las políticas que, según el empresariado pyme, concentran beneficios en sectores financieros y extractivos sin generar desarrollo industrial ni empleo genuino.
Uno de los principales cuestionamientos apunta al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), impulsado por el Gobierno nacional. Para González, el esquema consolida un modelo orientado a favorecer capitales extranjeros sin exigir integración productiva local, transferencia tecnológica ni generación de trabajo argentino. Desde esta mirada, el régimen promueve actividades extractivas con escaso impacto sobre las economías regionales y deja afuera a las pequeñas y medianas empresas, históricamente responsables de gran parte del empleo privado del país.
La advertencia del dirigente refleja una preocupación creciente dentro del sector productivo: mientras algunas actividades vinculadas a la minería y la energía muestran crecimiento, gran parte de la industria nacional continúa en retroceso. Según indicó, solo provincias como Neuquén y San Juan registraron mejoras laborales impulsadas por Vaca Muerta y la actividad minera, mientras el resto del país sufrió una fuerte caída del empleo.
El diagnóstico también alcanza al sistema financiero. González cuestionó que, en medio de la recesión, los bancos figuren entre los sectores con mayores ganancias mientras avanzan simultáneamente en procesos de reducción de personal. Para las pymes, este fenómeno expone un modelo económico que privilegia la rentabilidad financiera por encima de la producción y el trabajo.
Detrás de los números aparece un problema estructural: la pérdida de capacidad de consumo interno, históricamente uno de los motores de las pequeñas empresas. Con salarios deteriorados, menor demanda y costos crecientes, miles de emprendimientos enfrentan dificultades para sostenerse, especialmente en sectores comerciales e industriales.
Desde la Confederación Federal PYMES sostienen que sin medidas urgentes la crisis continuará profundizándose y derivará en una mayor concentración económica. “Vamos camino a un cementerio de empresas”, advirtió González, al plantear que el desafío no pasa únicamente por atraer inversiones, sino por definir qué tipo de desarrollo productivo se busca para el país y quiénes quedan incluidos en ese modelo.
