23 de junio de 2026

Santiago Peña asumió la presidencia de Paraguay

Santiago Peña Palacios juró hoy como presidente de la República del Paraguay. A continuación, in extenso, la transcripción del discurso completo que pronunció en el acto de traspaso de mando frente al Palacio de Gobierno.

El discurso de Peña:

“Hoy es un día de fiesta, celebramos la victoria de la libertad, celebramos la victoria de la democracia como herramienta para gobernar de manera justa y conveniente para todos, una herramienta para vivir en armonía.

Cada 5 años, un 15 de agosto, celebramos la esperanza de un nuevo comienzo. Un comienzo que nos acerque a la patria soñada de la que nos hablaba nuestro gran poeta Carlos Miguel Jiménez.

Mi alma reboza de gratitud hacia el pueblo paraguayo que me ha otorgado su mandato de gobernar, hacia todas y cada una de las personas que han participado de nuestro largo y vigoroso proceso electoral, demostrando alta madurez cívica y respeto a nuestras instituciones democráticas.

A los que me han apoyado, a los que han elegido una opción diferente y a mis contendores ocasionales, les digo que cuento con cada uno de ustedes para contribuir en la construcción de consensos para el bien común.

Gratitud a mi partido, que nació con la República con la misión de reconstruir nuestra nación y promover el bienestar del pueblo paraguayo sobre la base de la igualdad, la justicia y la soberanía popular.

A mis correligionarios y correligionarias de la Asociación Nacional Republicana, a las autoridades y al presidente de mi partido, don Horacio Cartes Jara, gracias por perseverar, sin desmayos, en la construcción de consensos y en la búsqueda de acuerdos por sobre las diferencias. Hoy nos toca llevar esa vocación política al servicio de todos los paraguayos. Deseamos ser un partido al servicio de la nación.

Gracias a mi amigo y hoy compañero de gobierno, nuestro vicepresidente Pedro Hércules Alliana, y a las personas que me honraron aceptando ser miembros de mi gabinete.

Muchas gracias a mi familia y amigos.

A mi compañera de vida, Leti, quien me aceptó a los 17 años sin augurarle mucho futuro, y aquí 27 años después nos encontramos juntos asumiendo quizás el reto más grande de nuestras vidas. A mis hijos Gonzalo y Costanza, quienes han sido desde su nacimiento mi mayor motivación para servir a mi país. A mis padres, de quienes heredé la riqueza más grande, aquella que el dinero no puede comprar: heredé el valor de la palabra, los principios y valores que me permiten día a día diferenciar el bien del mal. A mis hermanos que son amigos y a mis amigos que son hermanos. El amor, la paciencia y la contención que me prodigaron en estos tiempos de lucha cívica y sacrificio los devolveré multiplicados, convertidos en acciones para el bien de nuestro pueblo. Promesa de hijo, hermano, esposo, padre y presidente.

A las personas que hoy nos acompañan y nos observan por los medios existentes en todos los sitios del país y el mundo: muchas gracias. Aguyje, che ãnga guive.

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