Salarios en caída: el retroceso de los ingresos y la concentración de la riqueza en 2024
Este deterioro salarial es el resultado de políticas económicas contractivas, ajustes fiscales y una creciente precarización laboral que han profundizado la desigualdad en el país.

La participación del salario en la distribución de la riqueza se redujo de manera significativa en 2024, mientras que los ingresos reales de los trabajadores formales volvieron a niveles de 2005.
El ingreso promedio de los trabajadores privados se ubicó en $597.687 mensuales, un nivel similar al registrado en 2005, cuando la economía comenzaba a recuperarse de la crisis de 2001. En términos reales, esto implica una pérdida acumulada de $1.086.304 en el primer año del gobierno de Javier Milei.
Esta caída en las remuneraciones se explica en parte por la transferencia de ingresos desde los trabajadores hacia las empresas, lo que se reflejó en una baja de 1,74 puntos porcentuales en la participación salarial sobre el PBI, situándose en un 43,2% en el tercer trimestre de 2024.
Los sectores más afectados
El impacto de la caída salarial ha sido desigual. Los trabajadores cuentapropistas y del sector informal fueron los más perjudicados, con ingresos promedio de $437.916 y $319.480 respectivamente, es decir, 26,7% y 46,5% por debajo del promedio de los asalariados formales. En este contexto, la construcción (-7,2%) y la administración pública y defensa (-2,5%) fueron las actividades con mayores retrocesos.
Estos niveles de ingresos están muy por debajo de la canasta básica, que en el tercer trimestre de 2024 alcanzó los $935.051 para una familia tipo. Según datos del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), casi tres de cada diez trabajadores se encuentran en situación de pobreza y el 6% no logra cubrir la Canasta Básica Alimentaria, lo que los ubica en condición de indigencia.
Desigualdad en la recuperación del ingreso
El informe del Centro CIFRA de la CTA revela que la caída de los ingresos reales fue impulsada por la devaluación de diciembre de 2023, el ajuste fiscal y medidas contractivas. Sin embargo, la recuperación posterior ha sido desigual: mientras el estrato más alto de ingresos ha logrado recomponer su poder adquisitivo, el estrato bajo experimentó una caída superior al 10% en términos interanuales. En términos acumulados, los sectores de menores ingresos han visto un retroceso del 36,9% desde 2017, mientras que en los sectores de mayores ingresos la pérdida fue del 17%.
Salarios sin retorno
El análisis del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía indica que en la última década el salario privado nunca logró recuperar su pico de 2013. Entre el primer gobierno de Néstor Kirchner y los primeros años del segundo mandato de Cristina Fernández, los salarios crecieron 31 puntos porcentuales, pero desde entonces han caído 20 puntos entre los gobiernos de Macri, Fernández y el primer año de Milei.
En este contexto, la concentración de la riqueza ha aumentado, con una redistribución regresiva del ingreso que favorece a los sectores empresarios mientras la clase trabajadora ve sus ingresos cada vez más erosionados. La pérdida de poder adquisitivo y la precarización del empleo ponen en riesgo la estabilidad social y económica del país, generando incertidumbre sobre el futuro del mercado laboral y el bienestar de los trabajadores.
