Sáenz presiona por fondos y lanza una crítica irónica al Gobierno: “El poncho no aparece”
Con una frase cargada de ironía —“el poncho no aparece”— el mandatario resumió su frustración tras las reuniones mantenidas con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro del Interior, Diego Santilli. Aunque destacó la buena voluntad del funcionario a cargo de Interior, dejó en claro que las respuestas concretas siguen sin llegar.

El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, volvió a exponer públicamente su malestar por la falta de avances en los compromisos asumidos por el Gobierno nacional respecto de obras clave para su provincia.
El reclamo salteño no es nuevo: se trata de fondos que, según Sáenz, habían sido acordados en junio del año pasado y cuyo cumplimiento no comprometería el equilibrio fiscal. Sin embargo, la demora en la ejecución comienza a impactar en proyectos estratégicos vinculados al turismo, la minería y la producción del norte del país. La advertencia del gobernador fue gráfica: si el ritmo actual se mantiene, “quizá la inaugurará mi tataranieto”.
La queja abre un frente incómodo para la Casa Rosada en momentos en que el Gobierno busca consolidar apoyos para el Presupuesto 2026 y para una serie de reformas estructurales que pretende enviar al Congreso.
Sáenz, considerado un aliado dialoguista, reafirmó que acompañará las iniciativas “fundamentales”, pero al mismo tiempo dejó en evidencia la tensión entre la retórica del federalismo y la falta de ejecución en el territorio. El gobernador intenta sostener un equilibrio político: apoyar al Ejecutivo en el plano legislativo sin resignar las demandas provinciales.
En su referencia a una reforma laboral aún en proceso de elaboración, el mandatario dejó ver que el clima de negociación sigue lleno de indefiniciones.
Admitió que faltan debates, que deben participar todos los actores y que el proyecto aún no está cerrado. Incluso cometió un furcio —de “flexibilización” a “modernización”— que mostró la sensibilidad del tema y la necesidad de precisar discursos en un contexto de alta expectativa empresarial y resistencia sindical.
La reunión mantenida por Sáenz con Adorni y Santilli fue presentada como positiva, con foco en el Presupuesto 2026, la actualización tributaria y la reforma del Código Penal. Sin embargo, el contraste entre el tono institucional del comunicado y la ironía posterior del gobernador refleja la brecha que persiste entre las promesas de la Nación y la urgencia de las provincias.
En un escenario de negociación constante, el pedido salteño resume el dilema: acompañar las transformaciones que impulsa el Gobierno sin dejar de reclamar que, de una vez por todas, “el poncho aparezca”.
