River evalúa una conducción interina con Ponzio y Escudero tras la salida de Coudet
La salida de Eduardo Coudet dejó nuevamente vacante el puesto de entrenador de River y obligó a la dirigencia a replantear los tiempos para elegir al próximo conductor del plantel. La eliminación ante Independiente Santa Fe terminó de precipitar un ciclo que ya venía atravesado por resultados irregulares, frustraciones en partidos determinantes y un creciente malestar entre los socios.

En este contexto, Leonardo Ponzio aparece como una de las principales alternativas para asumir de manera interina junto a Marcelo Escudero, actual técnico de la Reserva. La idea es que ambos puedan hacerse cargo del equipo durante el tramo final del Torneo Clausura, mientras la dirigencia analiza con mayor tranquilidad quién será el entrenador definitivo.
La posibilidad de recurrir a una conducción interna responde, en buena medida, al escenario competitivo. River ya quedó fuera de la Copa Sudamericana y únicamente tiene por delante el campeonato local, por lo que la necesidad de resolver de inmediato la sucesión perdió parte de la urgencia que habría existido si el equipo continuara disputando competencias internacionales.
El nombre de Ponzio tiene un peso particular dentro de River. Actualmente integra la Secretaría Técnica que encabeza Enzo Francescoli y conoce desde adentro tanto al plantel como al funcionamiento de la institución.
Su principal fortaleza sería la ascendencia que conserva sobre el mundo River después de haber sido uno de los referentes de la etapa más exitosa del club. Llegó en 2012, atravesó el descenso y el posterior regreso a Primera y fue capitán durante buena parte del ciclo de Marcelo Gallardo, antes de incorporarse a la estructura deportiva dirigencial.
El desafío, sin embargo, sería considerable: Ponzio todavía no tuvo experiencia como entrenador de un primer equipo profesional. Por esa razón, la posibilidad que gana terreno es que comparta la conducción con Escudero.
El técnico de la Reserva cuenta con mayor recorrido en el trabajo cotidiano de campo y ya ocupó el cargo de entrenador de Primera en anteriores períodos de transición. Ponzio, en cambio, podría aportar liderazgo, conocimiento del vestuario y una fuerte identificación institucional.
La alternativa de postergar al próximo entrenador
La primera prueba para la posible dupla podría ser el partido ante Banfield. Lo que inicialmente se planteaba como una solución para un único encuentro empezó a adquirir una dimensión mayor ante las dificultades para cerrar rápidamente un reemplazante definitivo.
Uno de los nombres que había aparecido con fuerza era el de Hernán Crespo. Sin embargo, su salida del Atlas de México en este momento tendría un costo elevado para River, estimado entre siete y ocho millones de dólares, debido a que la cláusula que le permitiría abandonar el club para asumir en el “Millonario” recién podría activarse en 2027.
Esta situación modificó el escenario. En lugar de acelerar una negociación costosa, la dirigencia podría optar por una solución interna y mantener a Escudero y Ponzio al frente del equipo hasta el final del año.
La estrategia permitiría ganar tiempo para buscar un entrenador con contrato vigente y negociar su llegada para enero, cuando las condiciones del mercado podrían ser más favorables.
Una decisión que excede lo deportivo
La eventual designación de Ponzio tendría además un fuerte componente simbólico. Su recorrido lo convirtió en uno de los futbolistas más identificados con River en las últimas décadas, pero justamente esa pertenencia no garantiza experiencia para afrontar la conducción de un plantel profesional.
La dirigencia deberá equilibrar, por lo tanto, dos necesidades diferentes: resolver el corto plazo sin profundizar la crisis deportiva y, al mismo tiempo, evitar que la búsqueda del próximo entrenador se convierta en una decisión apresurada.
En ese contexto, una dupla entre Escudero y Ponzio aparece como una salida pragmática. River podría cerrar el año con una conducción conocida por el club y utilizar los próximos meses para definir un nuevo proyecto deportivo. El interrogante será si una solución pensada inicialmente como transitoria logra estabilizar al equipo o termina prolongando la incertidumbre que dejó la salida de Coudet.
