16 de mayo de 2026

Riquelme, entre el amor incondicional y los insultos en las tribunas que discuten su figura

Aunque no lo nombraron, los cánticos se dejaron oír. No fueron dirigidos a Juan Román Riquelme de forma directa pero sí, el blanco del descontento fue “la comisión” y los jugadores. Por primera vez, un sector de plateas manifestó su malestar. Otro sector sigue apoyando su grestión. La tensión reina en el mundo Boca y la clasificación del Xeneize parece no aplacar las críticas.

Boca Juniors está herido. Y La Bombonera lo sabe. En la noche del sábado, una multitud intentó sacar de la modorra a un equipo que sigue sin gustar y con el agravante de que ahora tiene en el banco de suplentes a un técnico interino.

La Bombonera vivió una noche atípica. Aunque Boca pasó de fase, un hecho inédito hasta ahora empañó la fiesta. Un grupo de hinchas, como el tío borracho que se manda alguna en el cumpleaños de Quince, comenzó a cantar en contra de la “Comisión” encabezada por Juan Román Riquelme.

Los insultos de tu propia gente tiene un peso específico indisimulable, como el escándalo que protagoniza el tío borracho. Te da bronca, pero, ¿qué puedes hacer, ese tío borracho es familia y a veces, cuando se pasa de copas, dice algo que duele.

Los hinchas descontentos cantaron, gritaron e insultaron. “¡La Comisión, la Comisión… que se vayan todos!”, fue el grito que bajó desde las plateas, y aunque nadie se atrevió a nombrar directamente a Riquelme, el mensaje estaba claro.

Fue un grito que se escuchó antes de que se ejecutara el primer disparo desde los doce pasos y develó la bronca que tímidamente se contagió a otros sectores del estadio, a excepción de La Doce que mantuvo su habitual neutralidad y no paró de cantar por el equipo.

Hay quienes aseguran que el descontento de los hinchas radica en la continuidad de Mariano Herrón como técnico interino. Pero se atreven a ahondar mucho más y dejan traslucir la disconformidad en la elección de Fernando Gago como DT en su momento, la contratación de jugadores que no dieron la talla y por supuesto, la falta de respuesta futbolística del equipo. Estas serían las claves del hartazgo que derivó en las protestas del público.

Dicen, quienes lo vieron en el palco presidencial, que Riquelme se mostró tenso, caminó mordiéndose las uñas, visiblemente nervioso durante la tanda de penales. “Vamos, la concha de la madre…”, se lo escuchó murmurar entre dientes apretados, como un hincha más, pero esta vez, sumergido en el ojo de la tormenta.

Por primera vez, su gestión enfrenta el grito popular. Y algunos afirman que no fue una operación política, y otros, más concentrados en los detalles, estiman que sí.

Los que no, dicen que no fue producto de una operación política sino de una protesta espontánea y se amplificó en la Bombonera mientras la clasificación todavía pendía de un hilo.

Los que sí, dicen que detrás de los insultos están los de siempre, los Macri y el poder fáctico del negocio del fútbol que insisten con las sociedades anónimas deportivas. También es honesto decir que tras la victoria y clasificación, algunos hinchas cuestionaron a los plateístas que encabezaron la protesta. Sin embargo, el mensaje ya fue enviado y por primera vez como dirigente, la figura de Riquelme comenzó a ser discutida en las tribunas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *