Ricardo Quintela llamó a la movilización del peronismo y advirtió sobre una crisis institucional y social
El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, reavivó el debate político nacional al convocar al peronismo a asumir un rol protagónico frente al rumbo del país.

En declaraciones radiales, planteó un escenario de urgencia institucional y social, combinando críticas al gobierno nacional, cuestionamientos al Poder Judicial y advertencias sobre la soberanía territorial.
Quintela sostuvo que el peronismo debe articular una respuesta inmediata para evitar que el actual gobierno complete su mandato sin enfrentar contrapesos políticos y sociales. En su diagnóstico, la coyuntura exige “responsabilidad histórica” y una estrategia colectiva que incluya a partidos, gobernadores y sindicatos.
El mandatario provincial abandonó tonos moderados y planteó la necesidad de reorganizar el movimiento con una conducción clara. Propuso fortalecer la coordinación con la Confederación General del Trabajo (CGT) y otros actores sociales para estructurar un plan de acción sostenido.
Paralelismo con 2001 y alarma social
En su análisis, Quintela evocó la crisis de 2001 para subrayar la gravedad del momento actual. Señaló que algunos indicadores sociales —como la desnutrición y la mortalidad infantil— muestran señales preocupantes y advirtió sobre el deterioro del acceso a la salud y a servicios básicos.
El gobernador vinculó estos problemas con la política económica nacional y afirmó que el impacto se siente con fuerza en los sectores más vulnerables. Según su visión, la falta de reacción política podría profundizar un cuadro de conflictividad social.
Cuestionamientos a la deuda y al Poder Judicial
Quintela también dirigió críticas a la gestión de Mauricio Macri, especialmente por el endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Consideró que ese proceso redujo el margen fiscal y condicionó las políticas públicas posteriores. En ese marco, reclamó mayor transparencia y eventuales responsabilidades judiciales.
En paralelo, apuntó contra sectores del Poder Judicial, a los que acusó de responder a intereses corporativos. Propuso reformas estructurales y no descartó impulsar consultas populares para legitimar cambios en el sistema, con el objetivo declarado de recuperar la confianza ciudadana.
Como hoja de ruta, Quintela planteó un esquema de presión progresiva que incluiría paros de 24, 48, 72 y hasta 96 horas, además de movilizaciones masivas. El objetivo sería frenar o modificar reformas estructurales, en especial en el ámbito laboral.
Su planteo también incluyó la reorganización interna del peronismo y la intervención política en distritos donde, según expresó, dirigentes se hayan alejado de la línea histórica del movimiento. La intención, afirmó, es reconstruir una referencia nacional cohesionada.
Advertencias sobre soberanía
En el tramo más enfático de sus declaraciones, el gobernador manifestó preocupación por eventuales decisiones que, a su entender, podrían comprometer la soberanía en regiones estratégicas como la Patagonia, las Islas Malvinas y la Antártida.
Vinculó estos riesgos con intereses extranjeros y reclamó mayor vigilancia política e institucional para resguardar recursos y territorios. En su visión, la defensa de estos espacios no es solo una cuestión geopolítica, sino también parte central del debate social y económico.
Con este posicionamiento, Quintela se coloca en el centro de la discusión interna del peronismo y tensiona el escenario político nacional, en un contexto de alta sensibilidad económica y social.
