Ricardo Hausmann: «El ingreso de petrodólares a Caracas es solo una solución temporal sin impacto estructural»
El economista venezolano y exministro Ricardo Hausmann, actualmente director del Laboratorio de Crecimiento en Harvard, sostiene que la reciente estrategia de Estados Unidos con Venezuela consiste en controlar la venta de petróleo y gestionar los ingresos en dólares bajo condiciones estrictas.

Este mecanismo, según Hausmann, funciona como un control de flujo de efectivo, ya que Venezuela puede entregar su petróleo a Estados Unidos, que lo vende en el mercado y deposita los ingresos en cuentas controladas por Washington, transfiriéndolos luego al gobierno venezolano con ciertas restricciones.
Para Hausmann, esta operación actúa como una «aspirina»: proporciona un alivio temporal a la escasez de liquidez, pero no resuelve los problemas económicos de fondo. La dolarización de facto en Venezuela, donde la mayoría de las transacciones y precios se realizan en dólares, ha llevado a que el bolívar pierda su función como moneda de ahorro y de referencia de precios, dificultando la recuperación económica y limitando el acceso a créditos y servicios financieros en moneda extranjera.
El economista destaca que, aunque la entrada de dólares ayuda a aliviar la crisis, no garantiza un crecimiento sostenible si no se abordan las fallas del sistema financiero y la falta de derechos básicos. La situación se refleja en la pérdida del poder adquisitivo, con pensiones que apenas alcanzan unos pocos dólares mensuales, y en precios elevados que hacen que el costo de vida sea comparable o incluso superior al de países europeos, en un contexto de gran inseguridad y bajos ingresos.
Hausmann advierte que estas inyecciones de dólares, derivadas de la venta petrolera, solo representan una solución temporal a una economía sumida en un régimen «hiperrepresivo». La verdadera recuperación requiere garantizar derechos fundamentales y un sistema político legítimo, que fomente la inversión, la producción y la estabilidad. Sin estos cambios, el país seguirá dependiendo de remesas y de medidas superficiales que no logran transformar su realidad estructural. Además, subraya que mejorar salarios y pensiones no será suficiente sin una recuperación profunda de la infraestructura y la capacidad productiva nacional.
