25 de mayo de 2026

Protestas en Los Ángeles contra redadas migratorias y orden de Trump encienden tensiones

Las calles del centro de Los Ángeles se convirtieron este domingo en escenario de protestas masivas en rechazo a las redadas migratorias y la presencia de la Guardia Nacional en la ciudad, en un contexto que ha elevado aún más la tensión entre las autoridades y la comunidad migrante.

Ph: BBC

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificó su discurso contra las manifestaciones, calificando a Los Ángeles como una ciudad “invadida y ocupada por inmigrantes ilegales y criminales”.

Desde su cuenta en Truth Social, Trump afirmó que las protestas “fortalecen” su determinación de deportar, e instruyó a funcionarios federales a tomar “todas las medidas necesarias para liberar a Los Ángeles de la invasión de inmigrantes y poner fin a estos disturbios”.

Estas declaraciones llegan después de que el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) realizara al menos siete redadas en los últimos días, lo que desató una serie de protestas que ya llevan tres días consecutivos en la urbe californiana. La respuesta del gobierno federal incluyó el despliegue de 2.000 efectivos de la Guardia Nacional, algunos de los cuales fueron enviados este domingo frente al edificio federal en el centro de la ciudad.

El despliegue militar, que pasó por alto la negativa del gobernador Gavin Newsom y sin la autorización del alcalde Karen Bass, ha sido calificado como un hecho sin precedentes en los últimos 60 años. Tanto Newsom como Bass pidieron a la comunidad que ejerza su derecho a protestar de manera pacífica, en un esfuerzo por evitar una escalada de violencia.

La jornada estuvo marcada por enfrentamientos entre manifestantes y la policía local (LAPD), que calificó la concentración como una “asamblea ilegal” y utilizó gases lacrimógenos para dispersar a las multitudes, que en algunos momentos arrojaron confeti y botellas de agua en señal de protesta. La manifestación, que comenzó frente al Ayuntamiento, se desplazó hacia el edificio federal, donde una decena de miembros de la Guardia Nacional fueron increpados por los manifestantes.

La tensión se extendió a la autopista 101, donde los manifestantes bloquearon el tránsito durante varias horas, obligando a las autoridades a utilizar gases para dispersar a los presentes. La comunidad migrante, compuesta por familias enteras con niños pequeños, mostró su rechazo a las operaciones del ICE y a la escalada militar ordenada por la Casa Blanca, en un condado que alberga aproximadamente diez millones de habitantes, de los cuales cerca de un millón son indocumentados y trabajan en diversos sectores.

El presidente Trump acusó a la “izquierda radical” de estar detrás de las protestas y anunció que, a partir de ahora, no se permitirá el uso de máscaras en las manifestaciones, en una medida que busca limitar la organización y la identificación de los manifestantes.

Hasta el momento, el LAPD no ha reportado arrestos entre los protestantes, aunque continúa intentando desalojar las autopistas bloqueadas. La tensión en Los Ángeles persiste, en medio de un clima de creciente polarización y movilización social ante las políticas migratorias del gobierno federal.

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