14 de mayo de 2026

Productores de soja en alerta ante caída de precios y previsiones de cosecha en Argentina

A medida que avanza la siembra de soja en Argentina y las incertidumbres climáticas comienzan a despejarse, los productores se encuentran en una encrucijada al mirar con preocupación la caída de los precios en el mercado internacional. Según estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), las cotizaciones del poroto han caído hasta llegar a los 260 dólares por tonelada, el nivel más bajo desde 2020.

El análisis de la BCR revela que este precio representa una disminución del 7% en relación al valor promedio de la campaña 2023/24 y marca una caída significativa en comparación con los precios de las campañas anteriores. A pesar de que se anticipa una cosecha récord de soja para el ciclo 2024/25, estimada en 53,1 millones de toneladas, el aumento en la producción no parece ser suficiente para contrarrestar la caída de precios.

Las proyecciones indican que, aunque el volumen de producción aumentará, la diferencia en los ingresos con respecto al ciclo anterior será de apenas 100 millones de dólares. En el ciclo 2023/24, los ingresos por la soja fueron de 13.875 millones de dólares, mientras que con los actuales precios se espera una caída a 13.786 millones. Esta situación contrasta con los ciclos 2020/21 y 2021/22, cuando a pesar de una producción inferior a 53 millones de toneladas, los precios alcanzaron niveles récord impulsados por factores como la disrupción en las cadenas de suministro debido a la pandemia y la guerra entre Rusia y Ucrania.

El contexto actual de sobreoferta de sojas se traduce en márgenes de rentabilidad más ajustados tanto para productores como para la industria y exportadores. Para la campaña 2024/25, la BCR estima un margen de 223,8 dólares por hectárea, lo que representa una disminución del 20% en comparación con el ciclo anterior y un 25% menos respecto al promedio de los últimos cinco años.

La situación es aún más delicada si se considera el impacto de la sequía que ha afectado el cultivo. Además, la BCR advierte que, aunque los resultados actuales continúan en terreno positivo, esto debe tomarse como una señal de alerta. «La soja apenas se está sembrando en Argentina y aún debe atravesar su período crítico durante el verano. Es esencial la normalización de las condiciones atmosféricas para asegurar que los rindes cumplan al menos con su tendencia a largo plazo», concluyeron.

Con la campaña sojera en ciernes, el futuro inmediato de los productores de soja depende de una serie de factores climáticos y de mercado que, de no alinearse favorablemente, podrían poner en jaque la rentabilidad del sector.

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