13 de mayo de 2026

Precios disparados y salarios estancados: ATE denunció subas masivas en los alimentos

El fenómeno también plantea un dilema político: mientras el Ejecutivo insiste en desligarse de la suba del dólar, los sindicatos y analistas señalan que la falta de políticas coordinadas y la ausencia de ajustes salariales profundizan la vulnerabilidad de los trabajadores en un contexto de alta inflación y devaluación constante.

La economía argentina enfrenta una escalada preocupante de precios, impulsada por un dólar que superó los 1.500 pesos y una inflación que amenaza con erosionar aún más el poder adquisitivo.

La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) denunció este lunes aumentos de entre 4% y 9% en productos de primera necesidad en supermercados y comercios de la Capital Federal y 14 provincias, en lo que el sindicato calificó como una “remarcación frenética” que golpea directamente a los trabajadores y jubilados.

El escenario, marcado por la suba del dólar, la caída del consumo y la depreciación de los bonos, refleja la dificultad del Gobierno para controlar la economía. Para ATE, la pérdida de poder adquisitivo en el sector público supera el 40%, y la organización reclama la reapertura urgente de paritarias, con un ingreso mínimo de 1.900.000 pesos en toda la administración pública, como medida de emergencia para sostener la canasta familiar.

Mientras tanto, el Ejecutivo intenta limitar la tensión cambiaria mediante medidas puntuales, como la eliminación de retenciones a todos los granos hasta fines de octubre, buscando acelerar la liquidación de divisas y reforzar las reservas del Banco Central. Sin embargo, la medida se percibe como temporal y parcial frente a una dinámica inflacionaria que parece estar fuera de control.

El contraste entre los anuncios del Gobierno y la situación real en las góndolas evidencia la presión estructural sobre los salarios y la incertidumbre económica. Especialistas advierten que, sin un giro en la política económica que combine control de precios, recuperación del consumo y negociaciones salariales efectivas, el aumento constante del dólar continuará repercutiendo en los precios y erosionando el poder adquisitivo de los argentinos.

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