Pedro Sánchez destaca el acercamiento de la UE a China
En un contexto internacional marcado por la escalada de tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, defendió este viernes el acercamiento estratégico entre España, la Unión Europea y el gigante asiático, subrayando que se trata de una política “a favor del multilateralismo” y “no en contra de nadie”.

Al cierre de su visita oficial a Pekín, donde mantuvo una reunión de más de tres horas con el presidente Xi Jinping, Sánchez recalcó que el objetivo de España y la UE es fortalecer las relaciones diplomáticas y comerciales con Asia en un momento de «profundos cambios en el orden internacional».
Críticas desde Washington
La visita de Sánchez se produce en medio de una creciente preocupación en Washington por el acercamiento de sus aliados europeos a China, especialmente tras el endurecimiento de los aranceles de parte de la administración Trump. En ese sentido, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, advirtió que el giro estratégico de España sería “como cortarse el cuello”, al sugerir que China utilizará los mercados europeos como salida para su producción ante el cierre del estadounidense.
Lejos de confrontar, Sánchez buscó suavizar tensiones con EE.UU. y calificó a su país como un «actor activo en la construcción del vínculo transatlántico», destacando la histórica alianza entre España y Estados Unidos. “Queremos contribuir a una relación mutuamente beneficiosa entre la UE y EE.UU., sin dejar de avanzar en unas relaciones sólidas con China”, expresó.
China, un socio clave en un nuevo orden global
Durante su encuentro con Xi Jinping, el mandatario español abordó una amplia agenda que incluyó temas comerciales, de cooperación tecnológica y desafíos globales como el cambio climático. En sus declaraciones, Sánchez resaltó la importancia creciente de Asia en el escenario internacional, y sostuvo que “el futuro del comercio mundial no puede construirse sobre bases de confrontación, sino de cooperación”.
Esta postura encuentra eco en una parte del liderazgo europeo que considera clave diversificar las relaciones exteriores de la UE y reducir la dependencia de un solo eje geopolítico, en especial en sectores estratégicos como la energía, la tecnología y las materias primas.
Una diplomacia de equilibrios
El movimiento diplomático de España refleja una estrategia europea más amplia de equilibrar sus relaciones con las dos superpotencias mundiales, buscando no alinearse totalmente con Washington ni con Beijing, sino abrir canales de cooperación que permitan a la UE preservar su autonomía estratégica.
Analistas internacionales destacan que este enfoque de “diplomacia de equilibrios” será uno de los principales desafíos para Bruselas en los próximos años, ante una competencia global cada vez más polarizada.
Con su paso por China, Pedro Sánchez ha puesto a España en el centro de este debate, apostando por una Europa capaz de dialogar con todos los actores internacionales sin perder sus valores ni sus intereses estratégicos. La reacción de sus socios —tanto en la UE como en Estados Unidos— marcará los próximos pasos de este delicado ajedrez geopolítico.
