18 de julio de 2026

Paros en la industria papelera: el gremio endurece su postura frente a despidos masivos y paritarias estancadas

En un contexto de crisis creciente en la industria, con despidos que ya alcanzan casi un millar de trabajadores, el sindicato de papeleros lanzó un plan de lucha con paros de 48 y 72 horas para la próxima semana.

La Federación de Obreros y Empleados de la Industria del Papel, Cartón y Químicos (FOEIPCyQ), encabezada por José Ramón Luque, anunció que busca tanto la recomposición salarial como la defensa de los puestos de trabajo, duramente golpeados en los últimos meses.

El plan de acción prevé un paro de 48 horas el lunes 7 y martes 8 de julio en las ramas de Fabricación y Envases, y otro de 72 horas los días jueves 10, viernes 11 y lunes 14 de julio para Depósitos, Conversión y Recorteros. La medida apunta directamente contra las patronales agrupadas en las cámaras empresarias del sector, a las que el gremio acusa de “total intransigencia” y de negarse a actualizar los salarios en un escenario inflacionario que deteriora mes a mes el poder adquisitivo.

A la par de la puja salarial, el conflicto tiene un trasfondo más profundo: el derrumbe del empleo industrial. Sólo en las últimas semanas se perdieron más de 400 puestos de trabajo por el cierre de dos plantas de Kimberly-Clark, sumados a más de un centenar en la planta de CMPC en Olavarría, y decenas más en pequeñas fábricas, dejando a cientos de familias sin sustento. El propio Luque advirtió que las patronales “quieren debilitar el modelo sindical argentino heredado del peronismo” al pretender negociar condiciones salariales empresa por empresa, en lugar de sostener el convenio colectivo sectorial.

La tensión se agrava, además, por una reciente resolución de la Secretaría de Trabajo que limita el alcance del convenio colectivo de la rama de Recorteros solo a las empresas firmantes, lo que la Federación ya anticipó que impugnará judicialmente al considerarlo un intento de desarticular conquistas históricas.

El conflicto de fondo revela la presión sobre el sindicalismo industrial argentino en tiempos de recesión, cuando la caída de la actividad y la falta de políticas anticíclicas robustas alimentan una dinámica de despidos, cierres de fábricas y ataques a los convenios colectivos.

En este escenario, la estrategia de los papeleros aparece como una advertencia de que la conflictividad laboral podría escalar a otros gremios si no se encuentran respuestas para frenar la pérdida de empleo y actualizar los salarios ante la inflación persistente.

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