Otro miércoles de gases y palos, que el árbol represivo no tape el bosque de los reclamos
Milei no quiere saber nada de un aumento de haberes, mejoras en los bonos previsionales y la restitución plena de medicamentos y tratamientos. Además no se hace cargo de las agresiones y humillaciones a las que somete a los “viejos” desde que es Gobierno. Los jubilados marcharon como todos los miércoles desde Congreso a Plaza de Mayo. Las fuerzas represoras de Patricia Bullrich lanzaron gases contra los manifestantes y los contuvieron a puro golpes.

Hubo un gran e innecesario despliegue policial. Necesario para lo que todos temían, la represión a los jubilados en una nueva marcha. Las fuerzas de seguridad desplegaron un megaoperativo en el centro porteño para frenar a la movilización que exhibió la consigna “Marcha antirepresiva y contra el veto presidencial”.
Desde hace un año -agosto de 2024- que jubilados y otros manifestantes que los acompañan están en las calles y protestan contra el gobierno de Milei. Reclaman un aumento en sus haberes, mejoras en los bonos previsionales y la restitución plena de medicamentos y tratamientos. Como todos los miércoles, marcharon desde el Congreso hasta Plaza de Mayo y ésta vez se sumaron trabajadores, organizaciones sociales, agrupaciones estudiantiles y organismos de derechos humanos.
Ante la convocatoria, Patricia Bullrich bajó línea al Ministerio de Seguridad que activó el protocolo antipiquetes y desplegó un fuerte operativo que incluyó efectivos de la Policía Federal, Gendarmería Nacional y Policía de la Ciudad para bloquear accesos con un fuerte vallado ante el Palacio Legislativo, además armaron cordones y obligaron a los manifestantes a marchar por la vereda de la Plaza Congreso.
Al igual que en miércoles anteriores, la jornada terminó con represión, empujones y tensión en la vía pública.

Pero que el árbol de gases y palos no tape el bosque de los reclamos ¿Qué exigen los jubilados? Entre los principales reclamos se encuentra el aumento de la jubilación mínima hasta alcanzar $1.250.000, (actualmente es de $309.298,16) la restitución de la movilidad jubilatoria y la garantía de acceso a medicamentos y prestaciones médicas. Las pancartas apuntan al “brutal plan económico del FMI” y al vaciamiento progresivo del PAMI.
Los Jubilados también denuncian el uso sistemático de la represión estatal. Organizaciones mencionaron los casos del abogado Matías Aufieri y de Jonathan Navarro, quienes sufrieron lesiones oculares en marchas previas, así como el del fotoperiodista Pablo Grillo, herido gravemente durante la movilización del 12 de marzo último, cuando un efectivo de Gendarmería accionó su arma antitumulto y un cartucho de gas lacrimógeno impactó de lleno en su cabeza.

El malestar en los jubilados se intensificó tras los vetos del presidente Javier Milei a leyes clave: la suba de la jubilación mínima, la moratoria previsional y la emergencia en discapacidad que fueron aprobadas recientemente por el Senado. Estas decisiones podrían dejar sin cobertura a millones de futuros jubilados, en especial a mujeres que no completan los años de aportes requeridos.
También se denuncian recortes en bonos extraordinarios y en programas sociales, considerados “insuficientes” frente al avance inflacionario. Según las organizaciones convocantes, estas políticas profundizan la exclusión y limitan el acceso a la salud en uno de los sectores más golpeados por la crisis.
Las agrupaciones que marcharon llamaron a sostener la unidad “con todas las luchas en pie”, articulando reclamos diversos frente al ajuste económico y el endurecimiento represivo. Para los organizadores, los vetos presidenciales y el creciente despliegue policial buscan desalentar la protesta social y “vaciar las calles de disidencia”. En este escenario, los jubilados insisten: seguirán marchando cada miércoles hasta que sus reclamos sean escuchados.
