4 de mayo de 2026

Murió Miguel Ángel Russo, símbolo de resiliencia y leyenda del fútbol argentino

Su partida marca el final de una vida profundamente ligada al deporte, en la que dejó huellas imborrables como jugador, entrenador y referente humano.

El fútbol argentino perdió este miércoles a una de sus figuras más emblemáticas. Miguel Ángel Russo, exfutbolista y director técnico de extensa trayectoria, falleció a los 69 años tras enfrentar complicaciones derivadas de un cáncer de vejiga y de próstata con el que convivía desde 2017.

Russo fue mucho más que un técnico exitoso. En Estudiantes de La Plata, el club donde debutó y se consolidó como mediocampista, disputó más de 400 partidos entre 1975 y 1988, ganándose un lugar de respeto que lo proyectó como símbolo del club. Aquella identidad forjada en la cancha sería también la base de su perfil como entrenador: carácter sereno, convicción en el trabajo y capacidad de transmitir confianza.

Como director técnico, Russo supo combinar la construcción silenciosa con la obtención de títulos resonantes. Su consagración más recordada llegó en 2007, cuando guió a Boca Juniors a la conquista de la Copa Libertadores, con un Juan Román Riquelme en su esplendor. Años después, en 2017, reafirmó su vigencia al consagrarse campeón con Millonarios de Colombia, consolidando su prestigio fuera de Argentina.

En Boca también tuvo una etapa reciente cargada de simbolismo: en 2020 obtuvo la Superliga Argentina y luego la Copa Diego Maradona, logros que confirmaron su capacidad de reinventarse incluso en los últimos tramos de su carrera. Su liderazgo calmado y su cercanía con los jugadores lo transformaron en una figura respetada tanto en el vestuario como en la tribuna.

Sin embargo, su trayectoria no puede explicarse únicamente desde los títulos. Russo se convirtió en un ejemplo de resiliencia. Enfrentó varias recaídas en su salud, que lo obligaron a interrumpir su labor, pero siempre regresó con la misma determinación. Esa fortaleza, puesta a prueba en la vida y en el fútbol, terminó por darle una dimensión distinta: la del luchador que nunca se rinde.

Su muerte deja un vacío en los bancos y en la memoria colectiva del fútbol argentino. A los 69 años, Russo era considerado un referente de sabiduría y experiencia, alguien cuya voz y mirada seguían siendo buscadas en un ambiente muchas veces voraz. Su legado combina la gloria deportiva con un mensaje vital: la disciplina y la pasión son inseparables, tanto dentro como fuera de la cancha.

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