Murió el paciente al que ordenaron suministrarle dióxido de cloro
Oscar Jorge García Rúa falleció en la tarde del lunes a causa del coronavirus. Aún no se sabe si el paciente recibió la sustancia antes de su muerte.

Como se recordará el juez federal Javier Pico Terrero determinó que el paciente García Rúa debía ser tratado con nebulizaciones de ibuprofeno de sodio y de dióxido de cloro, indicación que había dado el neurocirujano personal del hombre, Dante Convert. Fue el hijastro del paciente quien presentó la medida judicial y pidió una resolución urgente.
El magistrado consideró que la cobertura de los tratamientos indicados “no ocasionaría un grave perjuicio para la demandada, pero evita, en cambio, el agravamiento de las condiciones de vida de la actora” y por lo tanto hizo lugar a la demanda de los familiares del paciente.
El fallo sacudió a toda la comunidad científica. “Me preocupa que un juez ordene un tratamiento médico y que además ese tratamiento no esté autorizado por el Ministerio de Salud de la nación, ni por ningún Ministerio de Salud del mundo, me parece mucho más preocupante”, le dijo a Página/12 Carlos Damin, jefe de Toxicología del Hospital Fernández.
El médico explicó que muchas veces los fallos judiciales son necesarios cuando una institución se niega a aplicar un tratamiento porque se trata de un medicamento costoso. “Pero de ahí a que se ordene utilizar algo que no es un medicamento es realmente grave”, remarcó el toxicólogo.
Damin recordó, además, que el dióxido de cloro es una sustancia vieja y ya muy conocida, como estudiada. «Un producto industrial que puede resultar muy bueno para lo que se utiliza, pero no como un medicamento». “Muchas veces la sociedad le atribuye factores mágicos a algunas sustancias, cuando toda la evidencia científica dice lo contrario. No hay evidencia de que sea efectivo como medicamento. Al revés, tenemos evidencia de lo peligroso que es utilizar esta sustancia cáustica”, explicó.
