Murió Darío Lopérfido: una figura polémica entre la gestión pública y la batalla contra la ELA
Su figura estuvo frecuentemente en el centro del debate público, tanto por sus posiciones políticas como por declaraciones que generaron rechazo en distintos sectores. En sus últimos años, sin embargo, su voz estuvo dominada por la experiencia personal de una enfermedad irreversible, narrada sin eufemismos y con una franqueza que volvió a colocarlo en el centro de la escena pública, esta vez desde la vulnerabilidad.

Falleció a los 61 años Darío Lopérfido, exfuncionario del gobierno de Fernando de la Rúa y exdirector general del Teatro Colón, tras atravesar un progresivo deterioro de salud a causa de una Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), enfermedad neurodegenerativa que le había sido diagnosticada en 2024.
La noticia fue confirmada por su familia. En los últimos meses, su estado se había agravado como consecuencia de la patología, que afecta de manera irreversible el sistema neuromuscular. A fines de 2025, Lopérfido había publicado un texto en el que relató con crudeza su experiencia: “Tener ELA es una mierda”, escribió, rechazando cualquier intento de romantizar la enfermedad. “En mi caso, la ELA tardó un año en arruinarme un pie. Imposible meterle épica a eso”, afirmó, en un tono descarnado que generó repercusión.
Pese al diagnóstico, continuó con su actividad pública. Participaba del programa de la periodista Cristina Pérez en Radio Rivadavia, estrenó en 2025 un ciclo de entrevistas y mantuvo su labor académica en la Cátedra Vargas Llosa. Su exposición mediática durante la enfermedad estuvo marcada por reflexiones incómodas sobre la vejez, el deterioro físico y la muerte. “La vejez me resulta odiosa; morir sin atravesar esa catástrofe humana, en cambio, me parece un alivio”, escribió en un artículo publicado en Seúl.
Lopérfido tuvo una trayectoria atravesada por la política y la gestión cultural. Fue secretario de Cultura y Comunicación durante la presidencia de De la Rúa y más tarde ocupó cargos vinculados al ámbito cultural en la Ciudad de Buenos Aires, incluido el Teatro Colón, donde su gestión combinó apoyos y fuertes controversias.
