Multitudinaria marcha del 8M en Argentina
El 8 de marzo de 2024, en el marco del Día Internacional de la Mujer, Argentina fue escenario de una masiva movilización que evidenció la creciente preocupación y resistencia de las mujeres y disidencias frente a un contexto político que, a su juicio, se torna cada vez más adverso.

La consigna de este año, “Contra el hambre, el saqueo y la crueldad”, encapsuló el descontento social ante las políticas del gobierno de Javier Milei, que muchos consideran como una regresión en términos de derechos y libertades.
Contexto Político y Social
La gestión de Milei, quien asumió la presidencia en 2023, ha estado marcada por un discurso que critica abiertamente lo que él denomina “ideología de género” y “cultura woke”. Sus políticas, que incluyen el cierre del Ministerio de la Mujer y la eliminación de áreas de género en otros ministerios, han suscitado una fuerte reacción en diversos sectores de la sociedad. La movilización del 8M se convirtió en un espacio para visibilizar no solo la lucha por los derechos de las mujeres, sino también el rechazo a un modelo que, según los organizadores, perpetúa la desigualdad y la violencia.
El rechazo a las políticas del gobierno se intensificó tras la difusión de un video oficial en redes sociales, donde se argumentaba que el gasto en políticas de género había superado el presupuesto de áreas críticas como Defensa y Seguridad. Esta narrativa fue desafiada por organizaciones feministas, que denunciaron la falta de datos precisos y la manipulación de estadísticas sobre la violencia de género.
La Marcha: Un Espacio de Resistencia Colectiva
La movilización en la Ciudad de Buenos Aires, que partió de la Plaza de los Dos Congresos hacia la emblemática Plaza de Mayo, reunió a una diversidad de grupos: desde organizaciones feministas hasta sindicatos y colectivos sociales. La presencia de diversos actores sociales subraya la interseccionalidad de la lucha, donde se entrelazan las reivindicaciones feministas con las demandas por justicia social, económica y racial.
Las palabras del colectivo organizador resonaron con fuerza: «Lo agitamos quienes alquilamos, quienes somos jubilados, despedidos, quienes dejamos de tener remedios, quienes nos hacemos cargo de los cuidados». Este mensaje no solo denuncia la precariedad económica que afecta a amplios sectores de la población, sino que también pone de relieve la carga desproporcionada que recae sobre las mujeres en contextos de crisis.
Repercusiones en el Territorio Nacional
Las marchas no se limitaron a Buenos Aires; otras ciudades como Córdoba, Rosario, Salta y Entre Ríos también fueron testigos de manifestaciones masivas. Este fenómeno evidencia la capacidad de organización y movilización de las mujeres y disidencias en todo el país, así como la extensión del descontento hacia las políticas del gobierno.
El carácter antifascista, antirracista, antipatriarcal y anticapitalista de la convocatoria refleja una toma de conciencia colectiva que va más allá de la lucha por la igualdad de género. Las manifestantes exigieron un cambio estructural que contemple las diversas problemáticas que enfrentan, desde la pobreza hasta la violencia institucional.
Conclusiones
La multitudinaria marcha del 8M en Argentina representa un claro rechazo al avance de políticas que son percibidas como una amenaza a los derechos conquistados por las mujeres y disidencias. En un contexto de crisis económica y social, esta movilización se erige como un llamado a la acción colectiva y a la resistencia frente a un modelo que, según sus críticos, busca deslegitimar y desmantelar los avances en materia de derechos humanos y de género.
El desafío para el movimiento feminista y para la sociedad en su conjunto será mantener la visibilidad de estas cuestiones en la agenda pública y continuar construyendo redes de solidaridad y apoyo ante un panorama que se presenta incierto y adverso. La lucha por la igualdad y los derechos humanos sigue siendo un pilar fundamental para la construcción de un futuro más justo e inclusivo en Argentina.
