3 de julio de 2026

Morón: el frigorífico San Roque baja persianas por consumo en picada, 140 trabajadores a la calle

El caso de Morón no es un hecho aislado, sino un síntoma de una industria que atraviesa una reconfiguración profunda, donde la integración al mercado global convive con un mercado local debilitado y un creciente costo social.

El frigorífico Ganadera San Roque cerró de forma definitiva su planta en Morón y dejó sin empleo a 140 trabajadores, en una decisión que la empresa atribuye a la retracción del consumo interno y al fuerte crecimiento de las importaciones de carne.

Los telegramas de despido comenzaron a llegar mientras se desarrollan audiencias en el Ministerio de Trabajo para intentar encauzar el impacto social.

En la comunicación dirigida al personal, la firma argumentó que enfrenta “cambios drásticos en las condiciones económicas” y cuestionó la apertura comercial, señalando que el ingreso de carne importada “sin controles” alteró las reglas del mercado. Las desvinculaciones fueron encuadradas en el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que contempla despidos por causas económicas, formalizando así un cierre que se hizo efectivo el 27 de febrero de 2026.

El caso se suma al del frigorífico Frigorífico General Pico, conocido por producir las hamburguesas Paty, que recientemente desvinculó a 194 empleados y atraviesa una delicada situación financiera bajo la órbita del empresario Ernesto «Tito» Lowenstein. Allí confluyen una deuda millonaria, suspensiones masivas y la búsqueda de un inversor que garantice continuidad.

Las cifras oficiales reflejan un fenómeno que tensiona al sector. Según el INDEC, en 2025 ingresaron al país unas 17.000 toneladas de carne vacuna por USD 73,8 millones, frente a las 2.300 toneladas importadas en 2024. El salto interanual, cercano al 580%, encendió alarmas en la industria, aunque el volumen total aún no resulta determinante en términos de consumo mensual.

En paralelo, las exportaciones muestran un desempeño más dinámico. De acuerdo con el Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas ABC, en enero de 2026 se exportaron más de 52.000 toneladas por USD 332,9 millones, con mejoras interanuales en volumen y precio promedio. Este contraste expone una paradoja: mientras el mercado externo ofrece oportunidades, el consumo doméstico —históricamente motor del sector— se debilita.

El cierre de San Roque, un establecimiento con peso histórico en el distrito, evidencia esa tensión. Por un lado, empresas que buscan reducir costos en un contexto de apertura; por otro, plantas que no logran sostener márgenes ante la caída del poder adquisitivo y el encarecimiento operativo. La combinación termina impactando en el eslabón más vulnerable: el empleo.

Más allá de las responsabilidades empresariales puntuales, la situación plantea interrogantes estructurales. ¿La apertura comercial funciona como incentivo a la eficiencia o acelera la desaparición de actores medianos sin capacidad de competir en precios? ¿Puede el sector sostener su entramado productivo si el consumo interno continúa retraído?

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