10 de mayo de 2026

Moody’s recomendó al Gobierno una devaluación para el peso

Aunque el ajuste fiscal actual logró reducir la inflación, un avance reconocido por Moody’s, la falta de ajustes en el tipo de cambio es vista como un obstáculo crítico para la estabilización económica. El gobierno enfrenta un dilema complicado: devaluar el peso podría desencadenar un aumento de la inflación y reducir el poder adquisitivo de la población, mientras que no hacerlo podría prolongar las tensiones en las cuentas externas. Los mercados siguen observando atentamente cada movimiento del gobierno en busca de señales de estabilidad.

En un momento complicado para Argentina, donde la economía interna y las cuestiones sociales están en el centro del debate, se añade ahora una nueva preocupación: los mercados financieros están señalando posibles dificultades para que el país cumpla con sus compromisos de deuda externa. Esta inquietud se refleja en un riesgo país que supera los 1500 puntos básicos, indicando una profunda incertidumbre sobre la estabilidad económica nacional.

Jaime Reusche, vicepresidente de la calificadora de riesgos Moody’s, alertó sobre la posibilidad de que Argentina no pueda cumplir con los pagos de su deuda, lo que podría llevar a una reestructuración. En una entrevista con Radio con Vos, Reusche destacó que este año Argentina tiene que enfrentar pagos de deuda que superan los 2000 millones de dólares, y que el próximo año la cifra ascenderá a 5000 millones de dólares.

Estos elevados pagos ejercen una presión significativa sobre las ya frágiles finanzas del país. A pesar de los intentos del gobierno por acumular reservas en la primera mitad del año, el ritmo de acumulación ha comenzado a desacelerarse, generando preocupación en el sector financiero.

Reusche indicó que, aunque la acumulación de reservas es crucial, los datos actuales sugieren que una reestructuración de la deuda externa podría ser inevitable: “La alta probabilidad de una renegociación o un intercambio de deuda se asemeja a los swaps de deuda interna que han causado pérdidas en el mercado local”. Esto refleja el delicado equilibrio financiero del país.

El flujo financiero externo de Argentina está muy ajustado, con entradas y salidas de aproximadamente 100.000 millones de dólares anualmente. Este estrecho margen dificulta el cumplimiento de los compromisos, incluidos los pagos de deuda que rondan los 5.000 millones de dólares. Cualquier variación en estos flujos podría desestabilizar aún más la capacidad del país para cumplir con sus obligaciones financieras.

Además, la resistencia del gobierno a devaluar el peso es otra fuente de preocupación: “Después de la devaluación del año pasado, esperábamos otro ajuste este año para cerrar la brecha entre el dólar paralelo y el oficial. Sin embargo, la falta de ajuste está impidiendo las correcciones necesarias en las cuentas externas”, explicó Reusche.

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