Milei refuerza su alineamiento con Israel en medio de la escalada bélica con Irán
En una nueva muestra de su política exterior alineada sin matices con el Estado de Israel, el presidente argentino Javier Milei se comunicó telefónicamente con el primer ministro Benjamín Netanyahu para expresarle su «apoyo y solidaridad» frente al conflicto creciente con la República Islámica de Irán.

La llamada se concretó el lunes 16 de junio, feriado nacional en la Argentina, en un gesto que trasciende lo protocolar y evidencia una toma de posición geopolítica clara en uno de los conflictos más explosivos del escenario global.
La conversación se produjo tras una semana de extrema tensión en Medio Oriente, marcada por una serie de ataques cruzados entre Israel e Irán. Según informaron fuentes oficiales, Netanyahu ofreció a Milei una detallada descripción de la situación, incluyendo el bombardeo que terminó con la vida de Ali Shadmani, jefe del Estado Mayor iraní durante situaciones de guerra, en pleno centro de Teherán. El hecho representa un salto cualitativo en el conflicto y podría escalar aún más la violencia en la región.
En ese contexto, las declaraciones de Netanyahu no dejaron margen para interpretaciones diplomáticas: aseguró que la muerte del líder supremo iraní, ayatollah Alí Khamenei, “pondría fin al conflicto”, y lanzó la operación “León Ascendente” como respuesta militar directa a lo que considera una amenaza existencial. Milei, lejos de adoptar una posición prudente, se mostró nuevamente alineado con la narrativa israelí.
Este nuevo gesto de respaldo ocurre a días del regreso del mandatario argentino de su gira internacional, que incluyó una visita oficial a Israel en la que firmó junto a Netanyahu un memorándum de entendimiento contra el terrorismo y el antisemitismo. Allí también reiteró el pedido de liberación de los rehenes argentinos secuestrados por Hamas y reafirmó un “compromiso inclaudicable” en la lucha antiterrorista.
La política exterior de Milei se distingue por su tono ideológico y rupturista con respecto a la tradición diplomática argentina, históricamente más equilibrada y guiada por la no intervención en conflictos bélicos internacionales. La decisión de alinearse sin matices con uno de los actores en un conflicto de escala global no solo pone a la Argentina en un lugar incómodo ante la comunidad internacional, sino que la expone a potenciales consecuencias políticas y económicas.
En un contexto de tensión global creciente y fragilidad regional, el llamado de Milei a Netanyahu funciona menos como un gesto de política exterior tradicional y más como un acto de alineamiento ideológico. Queda por ver si esa estrategia tendrá réditos internacionales para la Argentina o si, por el contrario, incrementará su aislamiento en un mundo cada vez más volátil.
