Milei proyectó un año de reformas profundas y busca rediseñar el Estado con diez paquetes legislativos
Con esta hoja de ruta, el Gobierno busca imprimirle al año legislativo un carácter fundacional y reafirmar su apuesta por un rediseño estructural del Estado argentino.

El presidente Javier Milei anunció que enviará al Congreso “diez paquetes de reformas estructurales” a lo largo del año legislativo, en lo que definió como una etapa destinada a reconfigurar la arquitectura institucional del país.
La iniciativa abarcará cambios en materia tributaria, penal, civil y comercial, además de transformaciones en educación, justicia y defensa.
Según explicó el mandatario, cada ministerio elaboró un conjunto de proyectos que serán remitidos de manera escalonada al Parlamento. La intención oficial es sostener durante varios meses una agenda reformista continua, con el objetivo de acelerar la desregulación económica, reducir impuestos y fortalecer el marco legal para la actividad privada.
Uno de los ejes centrales será la reforma tributaria. Milei insistió en la necesidad de simplificar el sistema impositivo y disminuir la presión fiscal como condición para impulsar la competitividad. En paralelo, anticipó modificaciones en el Código Aduanero para acompañar una mayor apertura comercial y facilitar acuerdos internacionales, en línea con su visión de inserción más activa en el comercio global.
En el plano jurídico, el Presidente adelantó cambios en el Código Civil y Comercial y una revisión del Código Penal, con foco en endurecer penas y ampliar la aplicación de prisión efectiva bajo la consigna de reforzar la seguridad. También planteó la implementación plena del sistema acusatorio en todo el país antes de fin de año y la incorporación del juicio por jurados en el fuero federal, como parte de una transformación más amplia del funcionamiento judicial.
La agenda incluye además reformas educativas en los niveles inicial, primario y secundario. El Gobierno sostiene que el objetivo es actualizar contenidos y metodologías para priorizar la formación en competencias y evitar la “ideologización” de las aulas, una crítica recurrente del oficialismo hacia el sistema actual.
En materia de defensa, Milei reafirmó su decisión de modernizar el equipamiento y fortalecer a las Fuerzas Armadas, bajo el argumento de que el nuevo escenario geopolítico exige mayor preparación y capacidad operativa.
Desde una mirada política, el anuncio consolida la estrategia del Ejecutivo de sostener un impulso reformista continuo, aun en un Congreso fragmentado donde deberá negociar apoyos para cada iniciativa. El alcance y la velocidad de los cambios dependerán, en gran medida, de la capacidad del oficialismo para articular mayorías y administrar los costos sociales y políticos que puedan derivarse de transformaciones de esta magnitud.
