6 de junio de 2026

Miguel Díaz-Canel: «Somos un país de paz, nosotros no promovemos la guerra»

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, reafirmó en una entrevista histórica con la cadena NBC News que su país es una nación “de paz” y que no promueve ni busca la guerra, sino la solidaridad y la cooperación entre los pueblos.

La entrevista, conducida por la periodista Kristen Welker, fue la primera que un mandatario cubano concede a una cadena de Estados Unidos en décadas, marcando un momento de apertura en las relaciones entre ambos países.

Durante la conversación, Díaz-Canel destacó que Cuba está dispuesta a defender la paz que anhela, pero también a protegerse ante las amenazas y retóricas agresivas provenientes del gobierno estadounidense.

Recordó los largos años de lucha por la soberanía del país y la historia de resistencia frente a las presiones externas, en particular el bloqueo económico, comercial y financiero que Estados Unidos mantiene contra la isla desde hace más de seis décadas, catalogándolo como un “bloqueo criminal y genocida”.

El mandatario cubano advirtió sobre las amenazas que, en su opinión, Estados Unidos ha lanzado contra Cuba, y subrayó que la nación antillana tiene una doctrina de defensa totalmente defensiva, basada en la participación popular y en la guerra de todo el pueblo, con la finalidad de evitar cualquier conflicto armado. Además, rechazó la posibilidad de que Cuba sea tomada por sorpresa o derrotada militarmente, reafirmando la voluntad de su pueblo de resistir ante cualquier agresión.

En relación a la situación energética, Díaz-Canel explicó que, pese al bloqueo y las sanciones, Cuba ha recibido ayuda de Rusia en forma de combustible, lo cual ha sido vital para afrontar la crisis provocada por las restricciones estadounidenses. La llegada de un barco ruso con combustible, en un gesto de ayuda humanitaria, fue destacada como una muestra de solidaridad internacional, en medio de un bloqueo energético que ha durado más de 60 años.

El presidente cubano también abordó la capacidad de su país para resistir y superar la crisis, resaltando la creatividad y la unidad de su pueblo, que ha enfrentado con éxito las adversidades, incluso en momentos de la pandemia de COVID-19. Aseguró que Cuba ha logrado avances en salud, educación, cultura y ciencia, y que su sistema social, basado en la justicia social y la igualdad, ha resistido los embates del bloqueo y las sanciones.

Sobre las relaciones con Estados Unidos, Díaz-Canel expresó la voluntad de mantener un diálogo respetuoso y civilizado, siempre que exista la disposición mutua para ello. Reconoció las dificultades y desconfianzas acumuladas en más de 67 años de hostilidades, pero confió en que una relación basada en el respeto y la igualdad es posible. Rechazó que el gobierno cubano esté dispuesto a aceptar condiciones que impliquen sacrificar su soberanía, y desestimó las demandas occidentales sobre libertades y derechos humanos, defendiendo su sistema político y la legitimidad de su proceso electoral.

El mandatario también desmintió la existencia de presos políticos en Cuba, asegurando que las manifestaciones y protestas en la isla son expresiones democráticas y que las personas que cometen actos vandálicos o de violencia son responsables ante la ley, en línea con los procedimientos judiciales del país.

Finalmente, Díaz-Canel afirmó que su liderazgo está en función del mandato popular, y que no hay una élite que lo respalde por intereses personales o externos. Subrayó que, frente a las agresiones y el bloqueo, Cuba ha demostrado una capacidad de resiliencia y desarrollo social que, si no fuera por las sanciones, podría alcanzar niveles de prosperidad y cooperación mucho mayores. Concluyó con una invitación a dejar atrás los prejuicios y a construir un futuro de entendimiento, cooperación y paz, en un contexto donde ambos pueblos puedan avanzar juntos sin confrontaciones ni imposiciones.

Este encuentro marca un paso importante en la historia diplomática de Cuba y Estados Unidos, en medio de un escenario de tensiones y desafíos globales, pero con la esperanza de un diálogo basado en el respeto y la soberanía de ambas naciones.

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