Miedo y deterioro social: la mitad de los argentinos teme perder su empleo por la política económica de Milei
Así lo reveló una encuesta de Zuban Córdoba y Asociados, que muestra cómo las políticas de ajuste del Gobierno libertario están generando un clima de incertidumbre laboral sin precedentes.

La recesión económica y la caída del consumo empiezan a traducirse en un dato alarmante: más de la mitad de los argentinos teme perder su trabajo o sus ingresos.
Según el relevamiento, el 50,3% de los consultados expresó miedo a quedar desempleado o perder parte de su ingreso como consecuencia directa del rumbo económico impulsado por la administración Milei. Esta cifra es significativa, no solo porque refleja un temor extendido, sino porque coincide con indicadores de actividad en caída libre y una crisis industrial que no da señales de repunte.
El dato se complementa con otra percepción contundente: el 89,3% de los encuestados considera que no alcanza con reducir la inflación y que es imprescindible recuperar los salarios. Este punto es clave, porque evidencia que el relato oficial, centrado en el “éxito” de la desaceleración inflacionaria, no logra compensar el impacto de la pérdida de poder adquisitivo y el deterioro de la calidad de vida.
El informe también confirma que la situación económica golpea de lleno en la vida cotidiana: el 63,7% de los argentinos reconoce que cada vez le cuesta más llegar a fin de mes. En un contexto donde se multiplican las suspensiones industriales, los cierres de comercios y la parálisis del consumo, el temor a la desocupación deja de ser un riesgo abstracto para convertirse en una amenaza real.
El escenario plantea un desafío político enorme para el Gobierno: ¿cómo sostener el apoyo social mientras el ajuste profundiza la desigualdad y la inseguridad laboral? Hasta ahora, el Ejecutivo apuesta a que la baja de la inflación compense el deterioro del ingreso, pero las percepciones de la sociedad marcan otro camino: la urgencia ya no es solo controlar los precios, sino garantizar empleo y salarios dignos.
