7 de octubre de 2026

Messi, Doctor de la UBA: un reconocimiento que llegó antes de una noche inolvidable

El mediodía encontró a Lionel Messi frente a una de esas escenas que difícilmente olvidará. Antes de ponerse una vez más la camiseta de la Selección Argentina y afrontar una noche marcada por la despedida, el capitán recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires (UBA), en una ceremonia realizada en el predio que la AFA posee en Ezeiza.

Foto: m1

Lionel Messi recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires en una jornada atravesada por la emoción y la nostalgia. A pocas horas de su despedida de la Selección Argentina, el capitán fue homenajeado por su trayectoria, sus valores y el vínculo que construyó con el país.

La máxima distinción de la universidad fue entregada por el rector Ricardo Gelpi y el vicerrector Emiliano Yacobitti, acompañados por autoridades de las distintas facultades y representantes de los claustros que integran el Consejo Superior.

Messi recibió la medalla y el diploma que acreditan el reconocimiento y, visiblemente conmovido por el significado del momento, agradeció la distinción. “Poder recibir un reconocimiento así es un orgullo para mí, sobre todo poder decir que soy un doctor honorífico”, expresó.

Pero la emoción tenía además otra razón. El homenaje se produjo apenas unas horas antes de su último partido con la camiseta argentina, un momento que comenzó a pesar cada vez más sobre el futbolista.

“Es un día muy especial, sé que va a ser difícil y voy a intentar disfrutarlo”, reconoció el capitán. Y agregó: “Estoy tranquilo, pero a medida que se acerca el momento del partido se va complicando un poquito más”.

En ese contexto, el reconocimiento de la UBA adquirió un significado especial: fue una pausa cargada de afecto antes de una noche destinada a quedar en la memoria de los argentinos.

La decisión de otorgarle el Doctorado Honoris Causa había sido aprobada por unanimidad por el Consejo Superior de la UBA. La universidad fundamentó la distinción no solamente en los títulos, récords y conquistas deportivas de Messi, sino también en los valores que, según destacó, marcaron su recorrido.

La institución puso especialmente en relieve su perseverancia, humildad, excelencia y compromiso con la representación de la Argentina, además de su trayectoria solidaria y su trabajo fuera de las canchas.

El escenario elegido tampoco fue casual. El homenaje se realizó en Ezeiza, el mismo lugar que durante tantos años fue punto de encuentro, concentración y preparación para Messi y sus compañeros cada vez que la Selección se preparaba para defender la camiseta celeste y blanca.

El reconocimiento a sus raíces

Durante la ceremonia, el rector Ricardo Gelpi destacó que el éxito mundial de Messi nunca estuvo separado de sus orígenes.

Remarcó su vínculo con su familia y sus raíces y recordó la creación de la Fundación Leo Messi en 2007, orientada a promover el acceso a la salud, la educación y el deporte para niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad. También destacó su rol como Embajador de Buena Voluntad de UNICEF desde 2010.

Para Gelpi, la figura del capitán argentino trascendió hace tiempo los límites de una cancha. Su carrera, sostuvo, permitió proyectar la identidad argentina a distintos rincones del mundo y convirtió al futbolista en una figura de enorme relevancia para la cultura popular del país.

“Bienvenido a la universidad pública”

Yacobitti, por su parte, definió la distinción como un reconocimiento al esfuerzo, la excelencia y la superación.

El vicerrector sostuvo que Messi logró convertirse en una figura que excede al deporte y que llevó la bandera argentina alrededor del mundo. En su discurso también destacó valores como la humildad, la solidaridad y el compromiso.

El cierre sintetizó el espíritu de una ceremonia que encontró al fútbol, la educación y la identidad argentina en un mismo lugar.

“Bienvenido a la universidad pública, bienvenido a la UBA, Doctor Lionel Andrés Messi”, expresó Yacobitti.

Así, antes de la despedida, Messi recibió un último abrazo simbólico de una institución que decidió reconocer no solo al futbolista que levantó trofeos y rompió récords, sino también al hombre que llevó durante años el nombre de Argentina por el mundo.

Y en un día en el que cada instante comenzó a tener sabor a despedida, el “10” sumó un título inesperado a una historia que, dentro y fuera de las canchas, ya forma parte de la memoria colectiva argentina.

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