25 de mayo de 2026

Mayoristas rechazan aumentos injustificados tras la liberación del cepo al dólar

La tensión entre los formadores de precios y los grandes distribuidores se instala así como uno de los primeros desafíos de esta nueva etapa económica, donde los ojos estarán puestos no sólo en el valor del dólar, sino en la conducta de cada actor en la cadena.

La apertura del mercado cambiario dispuesta por el Gobierno continúa generando tensiones en la cadena de comercialización, especialmente entre los supermercados mayoristas, que salieron a cuestionar en duros términos las nuevas listas de precios con aumentos que consideran infundados.

Desde el sector, advirtieron que la liberación del cepo al dólar no implica una devaluación en términos estrictos, sino una “apertura positiva del mercado” que, lejos de justificar remarcaciones, ha traído incluso una baja en los tipos de cambio financieros como el MEP y el Contado con Liquidación. “No hay fundamentos reales para remarcar precios”, señalaron en un comunicado oficial.

En este sentido, los mayoristas apuntan que el nuevo tipo de cambio oficial está enfocado en personas físicas, por lo que su impacto directo sobre la operatoria de las empresas es limitado. Esta precisión busca desmontar los argumentos de algunos proveedores que han enviado listas con aumentos que oscilan entre el 6% y el 8%, particularmente en productos sensibles como aceites, café, trigo, azúcar y atún, todos ellos vinculados al mercado internacional.

La crítica más fuerte, sin embargo, se dirige al fenómeno de la especulación. Desde el sector mayorista llamaron a la “responsabilidad de todos los proveedores” para evitar distorsiones artificiales en los precios que generan incertidumbre y dificultan el normal desarrollo del comercio. “No se trata de una situación de emergencia que justifique aumentos. Estamos frente a un cambio de reglas, sí, pero también a una oportunidad para transparentar costos”, remarcaron.

En esa línea, se vuelve a poner el foco sobre una problemática estructural: la carga impositiva y los denominados “costos ocultos”. Según explican, buena parte del precio final que paga un consumidor por una botella de vino o un corte de carne en un comercio de cercanía, se compone de aportes, tasas e impuestos —algunos acumulados durante décadas— que se aplican a lo largo de toda la cadena productiva y comercial.

Armando Farina, vicepresidente de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM), fue tajante: “Tomamos nota de las listas, pero no las validamos ni realizamos compras con esos precios. Es prudente esperar a que el mercado se estabilice”. Su declaración refleja el estado de alerta del sector, pero también una postura firme frente a lo que consideran un intento de anticiparse a escenarios que aún no se han materializado.

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