Máximo Kirchner cuestiona el fallo contra Cristina y denuncia persecución política y judicial
En una entrevista televisiva con C5N, el diputado nacional Máximo Kirchner salió en defensa de su madre, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, luego de que la Corte Suprema ratificara su condena a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. El fallo fue interpretado por el líder de La Cámpora como un acto de persecución política y judicial que apunta no solo a la figura de Cristina, sino al conjunto del movimiento nacional y popular.

“Cristina está muy firme”, aseguró el diputado, pese a que, según expresó, la exmandataria ha atravesado situaciones duras, como la muerte de Néstor Kirchner. “A la residencia de Olivos entramos cuatro y nos fuimos tres”, recordó, en un gesto de humanización de la figura política que busca transmitir fortaleza y resiliencia.
La intervención de Máximo Kirchner se dio en un tono abiertamente crítico hacia el Poder Judicial, al que acusó de operar bajo órdenes políticas y de encarnar una lógica que busca eliminar al peronismo del escenario democrático. “Para Cristina quieren la supresión. Ya ni siquiera quieren que compita”, denunció, en referencia directa a la inhabilitación impuesta. Además, cuestionó la fallida nominación de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla a la Corte Suprema como un intento oficialista de condicionar aún más al máximo tribunal.
Kirchner también trazó un paralelismo entre la adhesión popular que conserva su madre y la salida del expresidente Fernando de la Rúa en 2001. “La presidenta que se va con la plaza llena de gente está presa y De la Rúa, que se fue con la plaza llena de muertos, no le pasó nada”, disparó. La comparación apunta a exponer lo que percibe como una doble vara judicial y mediática frente a figuras políticas de distinto signo ideológico.
Desde una lectura analítica, el discurso del diputado articula una defensa emocional, política y simbólica de la expresidenta, con un claro objetivo de preservar su legado y mantener su centralidad en el mapa opositor. También pone de relieve una estrategia discursiva que intenta revertir el efecto del fallo judicial, resignificándolo como un ataque de las élites conservadoras contra una dirigente popular, eficiente e “incómoda” para los poderes económicos tradicionales.
Kirchner profundizó la confrontación al apuntar contra el expresidente Mauricio Macri, al que calificó de “burro”, y lo responsabilizó por haber promovido, con apoyo mediático y judicial, la persecución a Cristina Kirchner durante su gobierno. “No fue reelegido ni con 50 mil millones del FMI”, sentenció, como ejemplo de un fracaso político pese al respaldo del establishment.
Más allá de la defensa puntual de la exmandataria, las palabras de Máximo Kirchner reactivan el relato de un peronismo perseguido y de una justicia instrumentalizada, al mismo tiempo que refuerzan la narrativa heroica en torno a Cristina Fernández de Kirchner. “Vale la pena el final, pero hay momentos en que te lo preguntás”, dijo en tono introspectivo, sugiriendo el alto costo personal que implica sostener un liderazgo en un contexto hostil.
En suma, la intervención del líder camporista no solo intenta blindar a Cristina Kirchner frente al fallo adverso, sino que reactiva la épica militante, pone en cuestión la legitimidad del sistema judicial y busca mantener vigente una figura que, aunque judicialmente condicionada, sigue ocupando un lugar central en el corazón del electorado kirchnerista.
